12 jul. 2014

Portugal en la Primera Guerra Mundial.

La participación de Portugal en la Gran Guerra 1914-1918



Antecedentes


     Portugal era a principios del S.XX una potencia menor, proclamada como república en 1910 con un vasto imperio colonial, poco explorado y documentado, pero secretamente deseado por las potencias más fuertes (Inglaterra, Francia, Alemania) que planeaban rediseñar el mapa africano y asiático de acuerdo a sus propios intereses, contando que la grave crisis económica portuguesa provocase el abandono o embargo de sus colonias de Angola, Mozambique y Timor.

La tradicional alianza luso-británica
     El país luso estaba estrechamente unido en la alianza más antigua de Europa con el Reino de Gran Bretaña, que fue además el primer estado europeo en reconocer a la joven república portuguesa en 1911.

     Cuando se desencadena el conflicto en Europa en julio de 1914, se abre un debate en Portugal sobre su posicionamiento. Aunque una parte del arco político abogaba por mantener la neutralidad, la mayor parte de los dirigentes acuerdan que para defender la integridad del imperio lo mejor era estar del lado de Inglaterra y, en consecuencia de sus aliados. De esa manera creían que defenderían mejor sus territorios africanos de las ambiciones germanas. Pero Portugal también temía posibles intentos anexionistas de su vecina España, que había apoyado incursiones restauracionistas en 1911 y 1912 para desbancar a la joven Primera República Portuguesa. Estando bajo la alianza británica, el país aseguraba su independencia e identidad dentro de la Península Ibérica.




Guerra no declarada en África.


     Alemania llevaba tiempo ambicionando ocupar los territorios africanos portugueses, cercanos a sus colonias de África occidental y Tanganica. Bajo la excusa de la elevada deuda portuguesa y su grave crisis financiera, el gobierno alemán había reivindicado en un tratado de 1913 con Inglaterra ocupar las colonias lusas; los ingleses, a fin de apaciguar el tono bélico alemán, no se negaron en rotundo manteniendo una postura ambigua.
Frontera entre Tankanica y Mozambique, 1914

     El 25 de agosto tropas coloniales alemanas atacan un puesto fronterizo en el norte de Mozambique y ocupan la isla de Quionga. En consecuencia el 11 de septiembre el gobierno portugués decide enviar una expedición militar, asimismo otra hacia Angola. A finales de 1914 Portugal estaba de facto en un estado de guerra no declarada con Alemania.

La campaña de Mozambique


     La primera fuerza expedicionaria portuguesa arriva a Mozambique en octubre de 1914, en medio de la improvisación y de una gran desorganización. Al cabo de unos meses, y a pesar de no tener ningún encuentro con el enemigo, ya había perdido 20% de sus 1.527 hombres a causa de las enfermedades tropicales.
Tropas portuguesas en Mozambique

     Llega una segunda expedición con 1.543 militares en noviembre de 1915. Pero con la misma pésima planificación que la primera, sufre el 50% de bajas solamente en 4 meses. Hasta abril de 1916 no logran recuperar la pequeña isla de Quionga.

     A finales de ese año llega una tercera fuerza desde la metrópoli, esta vez con 4.642 hombres comandados por el Gral. Ferreira Gil. Atraviesan el río Rovuma y atacan a las fuerzas alemanas en Tanganica, al mismo tiempo que los británicos atacaban desde Rodesia, Kenia y Sudáfrica, y los belgas desde el Congo. La 3ª expedición portuguesa logra conquistar Newala, pero pronto es contratacada y tiene que volver a cruzar el Rovuma hacia Mozambique.
     En 1917 Portugal envía una 4ª expedición con muchos más hombres (9.786) al mando del Gral. Sousa Rosa, pero tampoco logra derrotar a las tropas coloniales del general alemán Lettow-Vorbeck. Con apenas 4.000 askaris y 300 oficiales europeos, el militar alemán logra mantener sus posesiones en África oriental, resistiendo ataques aliados con mayor número de tropas gracias a una guerra de guerrillas que mantenía al enemigo siempre alerta y ocupado, impidiéndole liberar soldados para los frentes en Europa.
El general Lettow-Vorbeck y sus legendarios askaris
     En noviembre de 1917 Lettow-Vorbeck cruza el río Rovuma, derrota a los portugueses en Negomano y recorre Mozambique soliviantando a la población local contra la ocupación lusa. Las tropas aliadas que van tras él nunca logran alcanzarlo ni batirlo. A finales de 1918 el ejército alemán del África oriental se rinde en Rodesia sin haber sido nunca derrotado. Fueron las únicas tropas germanas que desfilaron triunfantes en Berlín al final de la guerra.
Portugal, aparte de sucumbir a desmoralizantes derrotas militares, a partir de entonces tuvo que enfrentarse a contínuas revueltas de la población indígena local, que tardaría años en sofocar.


La campaña de Angola

     Al igual que a Mozambique, la fuerza expedicionaria portuguesa llega a Angola en octubre de 1914, con 1.600 hombres.
Tropas portuguesas embarcando hacia Mozambique

Tropas parten de Portugal hacia Mozambique
   
     Los alemanes atacan desde la frontera sur, infligiendo sendas derrotas a los portugueses en las posiciones de Cuangar y Naulila (diciembre 1914), haciéndoles retroceder varios kilómetros frontera adentro. Tras su victoria, los alemanes también optan por retirase, pero sembrando la semilla de la rebelión entre las tribus angoleñas, lo que obliga al gobierno portugués al envío de una gran fuerza militar para aplacar las revuelta. Se moviliza a 12.000 hombres y 400 oficiales en la metrópoli, y se dordena el envío de 2 compañías coloniales desde Mozambique, tropas más necesarias en otros frentes.


La guerra en Europa. El “Corpo Expedicionário Português”.


     Desde 1914 Francia e Inglaterra hacen llamamientos a Portugal para que envíe pertrechos al frente europeo, sobre todo piezas de artillería. En septiembre de 1914 el gobierno de Manuel Arriaga asegura a los aliados que entrará en guerra contra Alemania, sobre todo tras los incidentes en las colonias africanas. A finales de año el parlamento autoriza la movilización general.
El presidende Manuel Arriaga pasando revista a tropas del CEP


     Pero la república estaba casi sumida en el caos. Divergencias políticas y la falta de unión de partidos provoca que en enero de 1915 el presidente Arriaga encargue al anciano general Pimenta de Castro la formación de un gobierno que deriva en una cuasi dictadura cívico-militar. La coyuntura bélica de Europa provoca dificultades económicas a una sociedad ya de por sí muy empobrecida; ciertos alimentos empiezan a escasear y el aumento de los precios en materias primas originan graves revueltas populares en las principales ciudades del país. Los aliados querían involucrar a Portugal en la gran ofensiva que preparaban para 1916, pero el país luso no tenía el ambiente propicio para embarcarse en la guerra total.
     Gran Bretaña pidió a Portugal que entrase en guerra “solamente cuando su ejército estuviese preparado”, sin querer dar la impresión que la entrada de Portugal en el conflicto fuese forzada por la alianza luso-británica. Sin embargo exige acciones inmediatas de bloqueo contra barcos alemanes.
      El 24 de febrero el gobierno luso comunica a Alemania el bloqueo y apresamiento de todos sus barcos en aguas portuguesas. El 3 de marzo, ante las protestas alemanas, Portugal alega que los apresamientos son causados por la necesidad de transportes marítimos debido a la guerra europea, argumentando esa justificación a pesar de la oficial neutralidad.
      La respuesta alemana es contundente el 9 de marzo: “Alemania constata que este procedimiento del gobierno portugués revela que se considera vasallo de Inglaterra y que se subordina a todas las consideraciones e intereses ingleses”, razón por la cual Alemania “se considera en estado de guerra con Portugal”.
Declaración de guerra con Alemania en la prensa
Uniforme y equipación soldado CEP
   

     De manera inmediata el nuevo gobierno portugués encabezado por Bernardino Machado aprueba y encarga la formación de un “Corpo Expedicionário Portugués”. El ministro de la guerra, general Norton de Matos, pone en marcha el centro de instrucción de Tancos y nombra al general Tamagnini comandante del CEP.

Tropas del CEP se despiden de sus familias

    En un tiempo récord para la época (el “milagro de Tancos”) el CEP estará listo para partir, formado por un Cuerpo de Artillería Independiente y dos Divisiones de Infantería; la primera división parte hacia Francia el 30 de enero. El 2 de febrero desembarcan en Brest y el 8 de febrero llegan a Flandes. El 23 de febrero sale de Portugal la segunda división del CEP.






  
   El 4 de abril se encuentran ya atrincherados en el frente, día en que muere el primer soldado portugués en combate.
Revista del CEP en suelo francés
     
Panfleto contra la guerra
          En Portugal surgen manifestaciones pacifistas y antibélicas, con publicaciones y panfletos que pedían el regreso de las tropas a casa. Si no tuvieron mayor incidencia en los soldados del CEP fue por la dificultad en su distribución y que gran parte de ellos eran analfabetos. El apoyo social a la guerra estaba lejos de ser mayoritario, a pesar de las comunicaciones oficiales.







     A su llegada al frente occidental las tropas portuguesas, al mando del general Gomes da Costa, se adaptan rápidamente a la guerra de trincheras, mostrando eficiencia y espíritu combativo.
La vida del CEP en las trincheras

Reparto del rancho en la trinchera

Centinela de señales del CEP


Enfermeras portuguesas en Francia

La hora del descanso
       No obstante las condiciones fueron a peor en poco tiempo, a causa de la falta de relevos que impedía el necesario descanso a los soldados; y es que no había suficientes barcos aliados para ello, ocupados además en transportar las tropas de la nueva potencia americana en acción. Otros factores como el frío y la humedad agravaron la situación en un invierno al que los portugueses no se aclimataban. Tampoco los propios oficiales contribuían al mantenimiento de la moral; poco dados a luchar en el frente, aprovechaban cualquier excusa para un permiso en la retaguardia o en Portugal.
        En abril llegaron a producirse amotinamientos debido a las pésimas condiciones de la tropa.

Las duras condiciones del CEP en la guerra de trincheras
     La situación era tal que el mando inglés decidió dar un descanso a las tropas portuguesas, relevándolas por tropas británicas. Pero justamente el día decidido para tal relevo, comienzó la ofensiva alemana y la batalla de la Lys, sorprendiendo a los portugueses en una coyuntura totalmente desfavorable.
    

La batalla de la Lys.


     La Operación Georgette fue la segunda parte de la gran ofensiva alemana de 1918. La operación pretendía romper las líneas de la Fuerza Expedicionária Británica (en donde se encuadraba el CEP) en el norte de Francia y oeste de Bélgica, con el fin de bloquear el acceso británico a los puertos del Canal La Mancha y así aislarlos y derrotarlos por falta de refuerzos y aprovisionamientos.
     El mando alemán planeó el ataque sobre el sector considerado más débil del frente, ocupado por una de las dos divisiones portuguesas, en la línea de separación entre el flanco izquierdo portugués y las posiciones británicas, en el sector de Ypres. Dos ejércitos alemanes al mando de Von Quast llevarían a cabo la ofensiva, con 16 divisiones en tres líneas succesivas de ataque.


     A las 04:15 del 9 de abril estalla un gigantesco bombardeo artillero sobre las posiciones portuguesas y británicas. Comenzaba la batalla de la Lys, también conocida como la 4ª batalla de Ypres.
Pieza de artillería alemana
   La artillería portuguesa responde pero con escasos resultados ante unas fuerzas alemanas absolutamente superiores. El incesante y terrible martilleo alemán termina a las 08:45, avanzando entonces su infantería de norte a sur, en un frente de 20 km, contando además con la ventaja de la niebla. El ataque es particularmente violento contra la 2ª división portuguesa y la 40ª división británica. El avance alemán termina por superar el flanco izquierdo portugués y logra envolver las unidades del CEP.
Mapa batalla de Lys

El horror de la guerra para el CEP





     El ataque artillero fue de tal dimensión que las posiciones defensivas portuguesas fueron totalmente destrozadas. La resistencia al posterior avance alemán, casi inexistente, apenas causó bajas a los atacantes. Ya no existía la primera línea, ni portuguesa ni británica.  

El sector portugués arrasado tras el ataque alemán


     Rotas las líneas del frente en varios puntos, apenas quedaron algunos focos de resistencia portugueses, sin contacto entre ellos. Gran número de soldados se rendían a los alemanes que se acercaban por la retaguardia. Al final de la mañana del día 9, los alemanes sobrepasan todas las líneas portuguesas.

Tumba portuguesa tras la ofensiva alemana


     Parte de las fuerzas del CEP continaron luchando en el flanco derecho junto a la 50ª división británica, consiguiendo mitigar el avance enemigo. En ese sector ocurrieron casos aislados de lucha heróica en las filas portuguesas, pero sin gran relevancia para el resultado de la batalla.
El "Cristo de las tricheras", de los restos de una iglesia local, hoy expuesto en el santuario de Fátima en recuerdo de los caídos.
      No puede decirse que la contribución del Cuerpo Expedicionario Portugués  haya sido notable para la batalla, ya que la mayor parte del contigente, en pleno proceso de relevo ese mismo día, fue diezmado por el demoledor ataque artillero alemán.


     Los números oficiales son escalofriantes: la estimación del CEP fue de 1.341 muertos, 4.626 heridos, 1.932 desaparecidos y 7.740 prisioneros. Para Portugal una derrota sin paliativos. Después de esta batalla la politica internacional y militar lusas sufrieron un cambio radical.
Prisioneros del CEP hechos por los alemanes

    Tras la batalla el resto del mermado CEP fue usado por el mando británico en humillantes y pesadas labores de mantenimiento, como la excavación de trincheras. Luego se formaron tres batallones de infantería, que combatieron en las filas del ejército inglés hasta la firma del armisticio. Desfilaron por los Campos Elíseos con los aliados en París, el 14 de julio de 1918.
Lo que queda del CEP desfilando en París el 14 de julio 1918

Final de la Operación Georgette.
     Tras la victoria germana en la batalla de Lys, la ofensiva prosiguió hasta convertir en desesperada la situación británica. Finalmente el gobierno de Su Majestad acepta someter su ejército del bajo mando francés, lo que permitió una mejor coordinación de las fuerzas aliadas, e inmediatamente unidades francesas relevaron a los agotados ingleses en la primera línea. Por otra avance alemán se vió frenado por la falta de medios motorizados y de combustible, al no poder desplazar la artillería con rapidez y rentabilizar el éxito inicial.
     Semanas después los ataques alemanes fueron detenidos por los británicos, reforzados por los franceses al sur y los belgas al norte. El fin de la guerra estaba cerca, con una Alemania que se veía incapaz de superar a los aliados y la cada vez mayor implicación material y humana de Estados Unidos en el conflicto; por si fuera poco el mando y gobierno alemán se enfrentaban a un enorme descontento de su población debido a los sacrificios, bajas y sufrimientos de la guerra; una revolución amenazaba con explotar en todo el país, siguiendo el ejemplo de la bolchevique.

Conclusión y consecuencias.


     Tras la firma del Armisticio final, se inicia la Conferencia de Paz, en la que Portugal tiene un escaso protagonismo con un único representante (Brasil, por ejemplo, tendría 3), quedando lejos de conseguir sus objetivos de preguerra. Si obtiene algunos logros diplomáticos es gracias al apoyo británico, como un comisionado para la Comisión de la Sociedad de Naciones, otro para la Comisión de Puertos y Vías de Comunicación y otro en la Comisión de Reparaciones.
     En las negociaciones de la Conferencia de Paz a duras penas logró mantener el statu quo de las colonias, con los belgas reclamando el enclave angoleño de Cabinda y dar una salida al mar a su colonia del Congo. Nuevamente el respaldo inglés resultó clave como apoyo diplomático.
   Hasta 1919 no regresaron a Portugal los miles de prisioneros del CEP retenidos en Alemania, embarcados en vapores británicos que los llevaron de regreso a casa.
Los prisioneros del CEP regresan a Portugal en 1919
       Paradojicamente, tras el derrame de sangre portuguesa en la Gran Guerra y durante la negociación de la paz internacional, en el propio país luso se producía el asesinato del presidente golpista Sidónio Páis, al tiempo que estallaba una revolución en el sur y una rebelión monárquica en el norte.

8 comentarios:

  1. Excelente presentación y bellísimas fotos. Muchas gracias.

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    1. Muchas gracias a Vd. por leer esta entrada. Un saludo

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    1. Gracias por sus palabras y por leerme. Un cordial saludo

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    1. Gracias, un placer que lo haya leído, camarada.

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