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23 may 2016

Lili Marleen, la canción emblemática de la Segunda Guerra Mundial.

Lili Marleen, la fascinante historia de una canción. 



     Lili Marleen alcanzó su grado de mayor fama en la Segunda Guerra Mundial, la cual canturrearon y lloraron con sus estrofas millones de soldados y civiles . Primero bendecida y luego rechazada por el régimen nazi, fue adoptada como himno favorito de los soldados de la Wehrmacht y poco más tarde por los aliados como una especie de talismán. Seguramente sea el poema en lengua alemana más conocido del siglo XX y como canción ha sido traducida a cuarenta y tres idiomas, convertida en un un éxito universal. 

     Lili Marleen no fue compuesta como un canto bélico; es una canción de amor, pero también de muerte que se convirtió en uno de los iconos de la guerra.

     Con tres nacimientos, primero como poema, luego como canción y finalmente como leyenda, ésta es la historia de una composición que tuvo un destino extraordinario, fuera de lo común. 

     Su creación está certificada y documentada, pero su lanzamiento y difusión no parecen tener el mismo consenso. Sobre ello existen diferentes versiones e historias, e incluso distintos personajes se atribuyen el descubrimiento; se hace complicado separar la verdad de la fábula, las historias poco fundamentadas de otras más documentadas. Nos basaremos en éstas para nuestro relato.


El origen


 Hans Leip en uniforme 
     Todo comienza en 1915, durante la Primera Gran Guerra. Hans Leip, joven poeta alistado en el Regimiento de Fusileros de la Guardia Imperial, poco antes de partir hacia los Cárpatos para luchar contra los rusos escribe un poema titulado "La chica bajo el farol", dedicado a la hija de unos tenderos de su edificio apodada Lili que le gustaba, y a una enfermera de Berlín llamada Marleen de la que también se habría enamorado; sus versos convierten las dos mujeres en un solo personaje femenino. Una tópica combinación de sentimientos en tiempo de guerra: ausencia, añoranza, promesas eternas, nostalgia del hogar, amor perdido, miedo a la muerte... 

     Hans Leip sobrevivió a la guerra, ya que ese mismo año se rompe una vértebra tras una caída en el frente, lo provoca su desmovilización. El joven artista multidisciplinar sigue escribiendo novelas y versos, pero no es hasta 1937 cuando publica su poema "La chica bajo el farol". El texto cae en manos de un reputado compositor que acomodado dentro del régimen nazi, llamado Norbert Schultze. Tras componer su música, inicialmente piensa un cantante varón para lanzar el tema. No logra convencer a ninguno de sus contactos artísticos para que aporten su voz masculina, así que le envía la partitura a una cantante conocida suya (se dice que incluso fueron amantes) con la esperanza de que acepte.

     Lale Andersen, una rubia cantante de cabaret de Colonia con una incipiente carrera, acepta la propuesta de Schultze, y tras los primeros ensayos y actuaciones, interpreta la canción en una emisora de la Wehrmacht  en marzo de 1939, retitulada ´La canción de un joven centinela´. Esta joven artista, liberal para su época, casada con cuatro hijos y divorciada, busca el tema que la convierta en famosa. En agosto de 1939 el sello Electrola graba el disco con Lili Marleen en la cara B y dos temas más en la cara A. Falta un mes para la invasión de Polonia y el comienzo de la guerra. La comercialización del disco resulta un fiasco, apenas se venden 700 discos en todo el país, y la repercusión en las radios es mínima. La canción queda relegada, aunque no olvidada del todo.

Lale Andersen



Radio Belgrado 1941, el inicio del mito


     Abril de 1941, en la recién ocupada capital serbia la Werhmacht decide poner en marcha Radio Belgrado, una emisora estable destinada a entretener a la tropa y futura central de las emisoras en los Balcanes. La orden provenía del alto mando de propaganda del ejército (oposición del omnipotente Ministerio de Propaganda de Goebbels), y el subteniente Karl-Heinz Reintgen es el encargado de llevarla a cabo.

     La emisora se instala en el edificio del Ministerio de Agricultura yugoslavo, ya que los bombardeos habían destruído la emisora civil de Belgrado. Para arrancar las emisiones, Reintgen disponía apenas de una silla, mesa, un micrófono y el gramófono, pero podía emitir gracias a la cesión de un equipo de onda corta del I Grupo de Ejércitos. La gran ventaja de Radio Belgrado es que disponía de un moderno y potente transmisor Marconi en una finca de las afueras de la ciudad, conectada por cable al estudio. Dada su ubicación y condiciones del terreno tenía un enorme alcance para la época: llegaba a oírse en todo el Mediterráneo, en el norte de África, gran parte de Europa Occidental, Turquía, Persia e incluso en el interior de Rusia.

Edificio donde se instaló Radio Belgrado

     El gran problema de la emisora es que carecía de discos, pues los únicos que consiguieron en Belgrado eran de música serbia o discos de frágil baquelita. Se consigna entonces al subteniente Richard Kistenmacher en una misión a Viena para conseguir discos adecuados. Kistenmacher logra de la emisora vienesa del Reich unos 300 vinilos que allí no usaban, entre los que figuraba uno que le pareció adecuado por su título, "Canción de un joven centinela" de Lale Andersen. 

    La tonadilla militar de la entrada de la canción convence a los responsables de la radio para emitirla sin problema, a pesar de que no hubiese pasado el filtro de un censor del ministerio de Goebbels. Pero Radio Belgrado estaba administrado por el ejército, un poco más flexible y tolerante con la música emitida para el esparcimiento de sus soldados.

   El 18 de agosto, a las 21:57 h. se emite Lili Marleen en el cierre de emisión del programa que recordaba el hogar a los soldados leyendo cartas y mensajes de sus familiares. A los responsables de la radio el tema les gustó tanto que lo pincharon durante una semana siempre a la misma hora. El éxito fue fulgurante. Los soldados, pilotos y marinos destinados en el Mediterráneo, Yugoslavia, Grecia y el norte de África se ven atrapados por la melancolía y la voz arenosa de Lale Andersen. Desde entonces no dejan de pedirla masivamente. La canción rápidamente se considera el indicativo de Radio Belgrado, que la emite todos los días y a diferentes horas. Los soldados que vuelven de permiso a Alemania la solicitan a sus emisoras locales. Las ventas aumentan de manera exponencial, hasta las 170.000 copias. En ese tiempo Lili Marleen ya ha ´invadido´ todo el Reich.



    En el frente ruso la canción también se impone como la favorita de los soldados, quienes se agrupaban alrededor de una radio para sintonizar el dial que les permitiera soñar con el hogar y los seres queridos; un momento de apaciguamiento en medio de la crueldad de la guerra en el este. Durante los meses finales de la batalla de Stalingrado, ya cercado el VI Ejército alemán, sin posibilidad ni siquiera de recibir correo, la radio y canciones como Lili Marleen fueron el único sustento moral y el contacto que les mantenía unidos con la patria y el recuerdo de sus familias.


     El fenómeno musical comienza a traspasar las trincheras; en el frente norteafricano los soldados británicos también sintonizaban Radio Belgrado para escuchar la canción, aunque fuera en alemán, llegando incluso a la anécdota de que en el lado británico donde no tenían receptor, había oficiales que gritaban «Comrades, louter please» a los alemanes para que subiesen el volumen de sus radios . Durante 8 meses, en el norte de África a las 21:57 un alto el fuego no escrito se impuso entre los dos bandos, las armas callaban por unos minutos para escuchar Lili Marleen. Era tal la propagación que hasta el mismo Hitler le dijo en una ocasión a su ayudante personal <<esta cancioncilla nos va a sobrevivir a todos>>.


Letra original de Lili Marleen

La hostilidad de Goebbels



     El éxito del tema alcanza tal dimensión que llega a molestar a las autoridades nazis, sobre todo a Goebbels, que decide prohibir su emisión en las radios del Reich. No la soporta por dos motivos: considera que la canción reblandece el espíritu combativo de los soldados germanos, y por su desconfianza hacia Lale Andersen (ella era amiga y amante del compositor suizo judío Rolf Lieberman, con el que mantenía correspondencia). La Gestapo la tenía vigilada. La aversión de Goebbels culmina en el verano de 1942, en uno de los viajes organizados en el que llevaban famosos a visitar el guetto de Varsovia como si de un zoo se tratara; la rubia intérprete, invitada forzosa al viaje, se negó a bajarse del coche en el guetto, y en ese mismo viaje abofetea en público al todopoderoso ministro de la Propaganda que se le había insinuado. La afrenta es grave, Goebbels le prohíbe actuar y cantar, y llega a considerar seriamente su deportación, pero la fama de la Andersen le precede. Una marea de miles de protestas y peticiones de soldados alemanes de todos los frentes llegan a diario a los puestos de mando y ministerios nazis: quieren volver a escuchar su Lili Marleen en las ondas. El mismísimo Rommel, considerado un héroe de guerra, decía que la canción era un aporte de moral para su Afrika Korps. Varias bandas militares la incluyen en su repertorio, e incluso la hija de 4 años del mariscal Göring tiene una grabación balbuceando la canción. Goebbels no puede resistir la presión y vuelve a autorizar la emisión, pero ordena componer una versión más marcial, una composición acorde con el que considera el espíritu del pueblo alemán. 


     Lale Andersen le escribe a su amigo Lieberman pidiéndole ayuda para refugiarse en Zurich. Pero la Gestapo intercepta la misiva; Goebbels en venganza consigue que destinen a su hijo de 21 años al infierno del frente ruso. La cantante llega al intento de suicidio que por suerte no lleva a término.

     El silencio radiofónico de Lale Andersen es aprovechado por los aliados para crear el rumor de que la cantante estaría recluída en un campo de concentración o que incluso había sido ejecutada, y también emiten una versión paródica de Lili Marleen con una letra que hablaba sobre la crueldad del régimen nazi y el sufrimiento con el que Hitler castigaba a la población alemana.

     Hacia el final de la guerra, el Ministerio de Propaganda permite que la cantante regrese a los escenarios, pero con la prohibición expresa de interpretar Lili Marleen; no hacía falta, Lale consigue que sea el público que la cante a capella, saltándose de manera ingeniosa la censura nazi.




El lado gris

     Era inevitable que la canción formase parte de alguna manera en los sucesos más perversos y sombríos del Tercer Reich.

En muchos guetos del este, la melodía sonaba lúgubremente al paso cansino de los judíos cautivos, desfilando bajo la mirada de sus guardianes SS, muchas veces hacia sus propias ejecuciones.


     Se ordena a los Einsatzgruppen que, durante sus escalofriantes campañas de eliminación, la emitan por altavoces en las crueles ejecuciones de judíos y eslavos en las zonas ocupadas (por ello en países como Polonia todavía en la actualidad la canción es repudiada).

     La fama, en este sentido triste fama, de la canción no solo alcanzaba a los verdugos, como si de un virus se tratase llegaba a los oídos de miles de presos y trabajadores forzados en Alemania. En varios campos de concentración se le modificaba la letra: en Birkenau las prisioneras la transformaron en una canción de esperanza, en Dora era un bálsamo tras las penosas jornadas de trabajo esclavo, en Mathausen y Gusen hasta le añadían estrofas para reírse de sus captores. Increíblemente, en los escenarios más desesperados y contrarios a la dignidad humana Lili Marleen llegó a ser una expresión de sombra pero también de luz. 


La canción alcanza a todos los bandos. Un éxito mundial.

     Ya en 1942, la famosa modelo y cantante francesa Suzy Solidor interpretaba la versión gala de Lili Marleen en su cabaret, frecuentado por oficiales y soldados germanos encantandos de oír su canción favorita en el París ocupado. Esta supuesta colaboración le causó algunos problemas judiciales a la francesa en la posguerra -aunque parece que en realidad era una agente reclutada por la Intelligence británica-.


     No podía faltar la versión en español; la 250 Division de voluntarios españoles -División Azul- formalmente era parte del ejército alemán, y sus integrantes también habían sucumbido al embrujo de la voz de Lale Andersen, adoptándola como uno de sus himnos favoritos, más incluso que el propio divisionario. Conserva el tono marcial, pero con un aire más castizo y español.



     En 1943 los aliados, molestos porque sus tropas se han vuelto extremadamente admiradoras de la canción alemana, deciden traducirla al inglés, y de paso alcanzar a las líneas alemanas con la intención de que el nuevo tema en inglés consiga la supremacía radiofónica. Como intérpretes se elige a las famosas Anne Shelton y Vera Lynn, cuyas versiones se radian a todos los frentes donde haya soldados del imperio británico. Al mismo tiempo se intenta desvirtuar el espíritu la canción original, incluso cambiando la nacionalidad de Lale Andersen de alemana a danesa, y expandiendo el rumor de que originalmente se compuso como versos críticos con el régimen nazi.

Anne Shelton


     Y llega la explosión definitiva con Marlene Dietrich; el mando aliados eligen a la diva como intérprete para otra versión en inglés, ya conscientes de que la canción era todo un hito psicológico para los soldados. La elección no es trivial: la Dietrich, alemana de origen, se había exiliado en los Estados Unidos huyendo de la barbarie nazi. Su nueva nacionalidad norteamericana junto a su fama como estrella de Hollywood la convertían en todo un símbolo. Esta nueva versión de Lili Marleen ya no es marcial, sino que se convierte realmente en una canción de amor, con un ritmo más cálido acompasado con unos acordes de jazz. Marlene Dietrich acude en varias ocasiones al frente a dar conciertos multitudinarios a los soldados aliados; además se decide que interprete la versión en el propio idioma alemán para emitirla en todas las radios que alcancen territorio del Reich. Los aliados también ganan la guerra psicológica y logran apropiarse de Lili Marleen, ya desnazificada. Eisenhower llegó a decir que la canción fue la única buena aportación de Alemania a la guerra.



Marlene Dietrich cantando a las tropas aliadas

Marlene Dietrich posa con los soldados antes de actuar


     El impacto fue tan grande, que todavía en la actualidad se piensa erróneamente que Marlene Dietrich fue la primera en cantar la canción.

     Por supuesto, tras la guerra el éxito mantuvo a Lili Marleen en el candelero, y muchos artistas de gran fama y reputación la incluyeron en su repertorio, inclusive grupos de pop a finales del siglo XX. 
En 1980 el director de cine Rainer Werner Fassbinder rodó una versión novelada de Lili Marleen, protagonizada por Hanna Schygulla y Giancarlo Giannini.



     Como última anécdota, Lili Marleen fue el origen de la creación del personaje humorístico Lilly, que fue famosa en los años cincuenta en Alemania y sirvió de inspiración para crear la famosa muñeca Barbie. Pero esa ya es otra historia...



Fuentes: ´Lili Marleen, canción de amor y muerte´ de Rosa Sala Rose
               ´Lili Marleen, la increíble historia de la más hermosa canción de amor´de Jean-Pierre Guéno
                Dominios públicos       













25 oct 2015

La batalla de Flers-Courcelette. Los tanques irrumpen en la Primera Guerra Mundial.

Los primeros tanques en la historia. La ofensiva del Somme.

      

      La batalla de Flers-Courcelette fue la tercera y última gran ofensiva británica en medio de la gran batalla del Somme. En su origen se concibió como un simple ataque paralelo, pero finalmente tendrá un impacto importante sobre la Primera Guerra Mundial además de cambiar para siempre las tácticas de guerra.

     La ofensiva del Somme tuvo lugar durante el verano y el otoño de 1916, y la batalla de Flers-Courcelette se inició el 15 de septiembre. Se alargó durante una terrible semana con el objetivo de abrir una brecha en las defensas alemana con bombardeos de artillería seguidos de masivos asaltos de infantería. La caballería tendría entonces la misión de introducirse a través de la brecha para seguir con el avance. 

 

 

  Preludio


     A principios de verano de 1915 ya era evidente que la victoria iba a depender de tácticas que permitieran dominar la guerra de trincheras instaurada en el frente occidental. Existía por entonces un proyecto británico para el desarrollo de un "acorazado terrestre" con el fin de combatir con éxito las trincheras, las alambradas y las ametralladoras. El proyecto estaba dirigido por el Landships Committee, una pequeña comisión creada en febrero de 1915 por el Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill. Tenían que crear un vehículo blindado capaz de romper el impasse provocado por la guerra de trincheras.
  

     El primer prototipo estuvo listo en otoño de 1915, construído en los talleres William Foster & Company of Lincoln.


      Bautizado Little Willie fue el primer prototipo de tanque de la Historia.




     El proyecto dió a luz el Mark I, el primer carro blindado en entrar en combate. Al vehículo le llamaron inicialmente "tanque" con el fin de engañar a los alemanes y hacerles creer que eran contenedores para transportar agua.

     El primer prototipo de Mark I estuvo listo enero de 1916. Tras unos meses de pruebas el general Sir Douglas Haig, comandante del CEP británico, planeó el primer ataque masivo de tanques para el primer día de la ofensiva del Somme.


     Presionando para que los fabricantes cumpliesen plazos de entrega de suficientes carros, dos meses y medio más tarde llegaron al frente. Haig ordena entonces a su segundo al mando, general Sir Henry Rawlinson, integrar las máquinas en los planes de combate del 4º Ejército. 


Los Mark I en la batalla.


     El 15 de septiembre comienza una batalla que pronto derivó en un gigantesco choque de contendientes. El ataque inicial cogió por sorpresa a las tropas alemanas, que abandonaron casi 2 kilómetros de frente ante el empuje de británicos y canadienses. Pero poco a poco estos fueron frenando el avance a medida que aumentaban las dificultades.




     El avance de los tanques fue problemático desde el principio. De la formación inicial de 49 tanques previstos, solo 32 están preparados para lanzar el ataque. De estos últimos 7 se averiaron nada más arrancar, lo que únicamente dejaba 25 unidades operativas, casi la mitad,
El impacto principal de los tanque fue psicológico; su presencia aterrorizó a los defensores alemanes y animó a los atacantes. 


     Pero el efecto táctico resultó escaso. En la práctica aportaban poco apoyo real a la infantería, y la mayoría de los carros se averiaron o fueron inmovilizados en plena batalla. Solamente 9 tanques consiguieron penetrar las líneas alemanas, a una velocidad que no superaba el paso de la infantería.
El general Haig había hecho caso omiso a las advertencias del uso prematuro de los tanques. El terreno de la batalla era demasiado accidentado y los tanquistas aliados no estaban suficientemente entrenados en el dominio de sus máquinas.

     El día 17 se ordenó un segundo ataque a los vehículos que quedaban operativos, pero ante una climatología muy complicada y las elevadas pérdidas se decidió anular la ofensiva de los blindados.


Consecuencias

     Mis desdichados "acorazados terrestres" han sido utilizados de forma prematura y a una escala insignificante... Si se hubiesesen usado esas formidables máquinas de manera debida y a gran escala, la victoria habría sido brillante, pero lamentablemente se le han desvelado al enemigo con el único y mezquino fin de conquistar algunas aldeas ruinosas...
                    El Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill

     Esta y otras críticas rápidamente consiguen que se apliquen mejoras en máquinas y tácticas, llegando al final del conflicto con una nueva arma temible para los ejércitos que lo posean.

     La batalla de Flers-Courcelette llega a su fin el 22 de septiembre, con 29.000 bajas para los aliados (ingleses, escoceses, canadienses y neozelandeses) que toman parte en esta sangrienta semana, con pírrica victoria para tan graves penalidades.


     Tampoco significó el fin de la batalla más grande, la del Somme, que tuvo unas consecuencias terribles sobre todo para los británicos (En esta misma batalla cayó Raymond Asquith, hijo del primer ministro H.H. Asquith, y herido grave Harold Macmillan, futuro primer ministro). La ofensiva prosiguió unos dos meses más, pero Haig y su cuartel general ya habían renunciado entonces a atravesar las líneas alemanas, rebajando sus metas a objetivos más limitados.


      Pero Flers-Courcelette deja una huella indeleble en la historia bélica mundial: los tanques. Tras su primera aparición, sus mejoras y desarrollo hicieron de ellos un arma táctica que ya no dejaron de usar ninguno de los dos bandos. Y su futuro estaba todavía por contarse.







fuentes:
dominios públicos & British Mark I Tank 1916

12 jul 2014

Portugal en la Primera Guerra Mundial.

La participación de Portugal en la Gran Guerra 1914-1918



Antecedentes


     Portugal era a principios del S.XX una potencia menor, proclamada como república en 1910 con un vasto imperio colonial, poco explorado y documentado, pero secretamente deseado por las potencias más fuertes (Inglaterra, Francia, Alemania) que planeaban rediseñar el mapa africano y asiático de acuerdo a sus propios intereses, contando que la grave crisis económica portuguesa provocase el abandono o embargo de sus colonias de Angola, Mozambique y Timor.

La tradicional alianza luso-británica
     El país luso estaba estrechamente unido en la alianza más antigua de Europa con el Reino de Gran Bretaña, que fue además el primer estado europeo en reconocer a la joven república portuguesa en 1911.

     Cuando se desencadena el conflicto en Europa en julio de 1914, se abre un debate en Portugal sobre su posicionamiento. Aunque una parte del arco político abogaba por mantener la neutralidad, la mayor parte de los dirigentes acuerdan que para defender la integridad del imperio lo mejor era estar del lado de Inglaterra y, en consecuencia de sus aliados. De esa manera creían que defenderían mejor sus territorios africanos de las ambiciones germanas. Pero Portugal también temía posibles intentos anexionistas de su vecina España, que había apoyado incursiones restauracionistas en 1911 y 1912 para desbancar a la joven Primera República Portuguesa. Estando bajo la alianza británica, el país aseguraba su independencia e identidad dentro de la Península Ibérica.



Guerra no declarada en África.


     Alemania llevaba tiempo ambicionando ocupar los territorios africanos portugueses, cercanos a sus colonias de África occidental y Tanganica. Bajo la excusa de la elevada deuda portuguesa y su grave crisis financiera, el gobierno alemán había reivindicado en un tratado de 1913 con Inglaterra ocupar las colonias lusas; los ingleses, a fin de apaciguar el tono bélico alemán, no se negaron en rotundo manteniendo una postura ambigua.
Frontera entre Tankanica y Mozambique, 1914

    El 25 de agosto tropas coloniales alemanas atacan un puesto fronterizo en el norte de Mozambique y ocupan la isla de Quionga. En consecuencia el 11 de septiembre el gobierno portugués decide enviar una expedición militar, asimismo otra hacia Angola. A finales de 1914 Portugal estaba de facto en un estado de guerra no declarada con Alemania.

La campaña de Mozambique


     La primera fuerza expedicionaria portuguesa arriva a Mozambique en octubre de 1914, en medio de la improvisación y de una gran desorganización. Al cabo de unos meses, y a pesar de no tener ningún encuentro con el enemigo, ya había perdido 20% de sus 1.527 hombres a causa de las enfermedades tropicales.
Tropas portuguesas en Mozambique

     Llega una segunda expedición con 1.543 militares en noviembre de 1915. Pero con la misma pésima planificación que la primera, sufre el 50% de bajas solamente en 4 meses. Hasta abril de 1916 no logran recuperar la pequeña isla de Quionga.

     A finales de ese año llega una tercera fuerza desde la metrópoli, esta vez con 4.642 hombres comandados por el Gral. Ferreira Gil. Atraviesan el río Rovuma y atacan a las fuerzas alemanas en Tanganica, al mismo tiempo que los británicos atacaban desde Rodesia, Kenia y Sudáfrica, y los belgas desde el Congo. La 3ª expedición portuguesa logra conquistar Newala, pero pronto es contratacada y tiene que volver a cruzar el Rovuma hacia Mozambique.
     En 1917 Portugal envía una 4ª expedición con muchos más hombres (9.786) al mando del Gral. Sousa Rosa, pero tampoco logra derrotar a las tropas coloniales del general alemán Lettow-Vorbeck. Con apenas 4.000 askaris y 300 oficiales europeos, el militar alemán logra mantener sus posesiones en África oriental, resistiendo ataques aliados con mayor número de tropas gracias a una guerra de guerrillas que mantenía al enemigo siempre alerta y ocupado, impidiéndole liberar soldados para los frentes en Europa.
El general Lettow-Vorbeck y sus legendarios askaris
     En noviembre de 1917 Lettow-Vorbeck cruza el río Rovuma, derrota a los portugueses en Negomano y recorre Mozambique soliviantando a la población local contra la ocupación lusa. Las tropas aliadas que van tras él nunca logran alcanzarlo ni batirlo. A finales de 1918 el ejército alemán del África oriental se rinde en Rodesia sin haber sido nunca derrotado. Fueron las únicas tropas germanas que desfilaron triunfantes en Berlín al final de la guerra.
Portugal, aparte de sucumbir a desmoralizantes derrotas militares, a partir de entonces tuvo que enfrentarse a contínuas revueltas de la población indígena local, que tardaría años en sofocar.


La campaña de Angola

     Al igual que a Mozambique, la fuerza expedicionaria portuguesa llega a Angola en octubre de 1914, con 1.600 hombres.
Embarcando hacia Mozambique

Tropas parten de Portugal hacia Mozambique
Los alemanes atacan desde la frontera sur, infligiendo sendas derrotas a los portugueses en las posiciones de Cuangar y Naulila (diciembre 1914), haciéndoles retroceder varios kilómetros frontera adentro. Tras su victoria, los alemanes también optan por retirase, pero sembrando la semilla de la rebelión entre las tribus angoleñas, lo que obliga al gobierno portugués al envío de una gran fuerza militar para aplacar las revuelta. Se moviliza a 12.000 hombres y 400 oficiales en la metrópoli, y se envían 2 compañías coloniales desde Mozambique, tropas necesarias en otros frentes.

La guerra en Europa. El “Corpo Expedicionário Português”.

     Desde 1914 Francia e Inglaterra hacen llamamientos a Portugal para que envíe pertrechos al frente europeo, sobre todo necesarias piezas de artillería. En septiembre de 1914 el gobierno de Manuel Arriaga asegura a los aliados que entrará en guerra contra Alemania, sobre todo tras los incidentes en las colonias africanas. A finales de año el parlamento autoriza la movilización general.
El presidende Manuel Arriaga pasando revista a tropas del CEP

     Pero la república estaba casi sumida en el caos. Divergencias políticas y la falta de unión de partidos provoca que en enero de 1915 el presidente Arriaga encargue al anciano general Pimenta de Castro la formación de un gobierno que deriva en una cuasi dictadura cívico-militar. La coyuntura bélica de Europa provoca dificultades económicas a una sociedad ya de por sí empobrecida; ciertos alimentos empiezan a escasear y el aumento de los precios en materias primas originan graves revueltas populares en las principales ciudades del país. Los aliados querían involucrar a Portugal en la gran ofensiva que preparaban para 1916, pero el país luso no tenía el ambiente propicio para embarcarse en la guerra total.
     Gran Bretaña pidió al gobierno portugués que entrase en guerra “solamente cuando su ejército estuviese preparado”, sin querer dar la impresión que la implicación de Portugal en el conflicto fuese forzada por la alianza luso-británica. Sin embargo Londres exige acciones inmediatas de bloqueo contra barcos alemanes.
      El 24 de febrero el gobierno luso comunica a Alemania el bloqueo y apresamiento de todos sus barcos en aguas portuguesas. El 3 de marzo, ante las protestas alemanas, Portugal alega que los apresamientos se hicieron por la necesidad de transportes marítimos debido a la guerra europea, argumentando esa justificación a pesar de su oficial neutralidad.
      La respuesta alemana es contundente, el 9 de marzo: “Alemania constata que este procedimiento del gobierno portugués revela que se considera vasallo de Inglaterra y que se subordina a todas las consideraciones e intereses ingleses”, razón por la cual Alemania “se considera en estado de guerra con Portugal”.
Declaración de guerra con Alemania en la prensa
Uniforme y equipación soldado CEP
   

     De manera inmediata el nuevo gobierno portugués encabezado por Bernardino Machado aprueba y encarga la formación de un “Corpo Expedicionário Portugués”. El ministro de la guerra, general Norton de Matos, pone en marcha el centro de instrucción de Tancos y nombra al general Tamagnini comandante del CEP.

Tropas del CEP se despiden de sus familias

    En un tiempo récord para la época (le llamaron el “milagro de Tancos”) el CEP estará listo para partir, formado por un Cuerpo de Artillería Independiente y dos Divisiones de Infantería; la primera división parte hacia Francia el 30 de enero. El 2 de febrero desembarcan en Brest y el 8 de febrero llegan a Flandes. El 23 de febrero sale de Portugal la segunda división del CEP.






  
   El 4 de abril se encuentran ya atrincherados en el frente, día en que muere en combate el primer soldado portugués en la Gran Guerra.
Revista del CEP en suelo francés
     
Panfleto contra la guerra
          En Portugal surgen manifestaciones pacifistas y antibélicas, con publicaciones y panfletos que pedían el regreso de las tropas a casa. Si no tuvieron mayor incidencia en los soldados del CEP fue por la dificultad en su distribución y que gran parte de ellos eran analfabetos. A pesar de las comunicaciones oficiales, el apoyo social a la guerra estaba lejos de ser mayoritario.



     A su llegada al frente occidental las tropas lusas, bajo el mando del general Gomes da Costa, se adaptan rápidamente a la guerra de trincheras, mostrando eficiencia y espíritu combativo.


La vida del CEP en las trincheras

Reparto del rancho en la trinchera

Centinela de señales del CEP


Enfermeras portuguesas en Francia

La hora del descanso


       No obstante las condiciones fueron a peor en poco tiempo, a causa de la falta de relevos que impedía el necesario descanso a los soldados; y es que no había suficientes barcos aliados para ello, cuya prioridad era transportar las tropas y pertrechos que llegaban desde Norteamérica al entrar los Estados Unidos en acción. Otros factores como el frío y la humedad agravaron la situación en un invierno al que los portugueses no se aclimataban. Tampoco los propios oficiales contribuían al mantenimiento de la moral; poco dados a luchar en el frente, aprovechaban cualquier excusa para disfrutar de un permiso en la retaguardia o en Portugal.

        En abril llegaron a producirse amotinamientos debido a las pésimas condiciones de la tropa.

Las duras condiciones del CEP en la guerra de trincheras

 
     La situación estaba llegando a tal punto que el mando aliado decidió dar un descanso a las tropas portuguesas, relevándolas por tropas británicas. Pero justamente el día planeado para ese relevo comenzó la ofensiva alemana y la batalla de la Lys, sorprendiendo a los aliados en una coyuntura totalmente desfavorable.
    

La batalla de la Lys.


     La Operación Georgette fue la segunda parte de la gran ofensiva alemana de 1918. La operación pretendía romper las líneas de la Fuerza Expedicionária Británica (en donde se encuadraba el CEP) en el norte de Francia y oeste de Bélgica, con el fin de bloquear el acceso británico a los puertos del Canal La Mancha y así aislarlos y derrotarlos por falta de refuerzos y aprovisionamientos.
     El mando alemán planeó el ataque sobre el sector considerado más débil del frente, ocupado por una de las dos divisiones portuguesas, en la línea de separación entre el flanco izquierdo portugués y las posiciones británicas, en el sector de Ypres. Dos ejércitos alemanes al mando de Von Quast llevarían a cabo la ofensiva, con 16 divisiones en tres líneas succesivas de ataque.

     A las 04:15 del 9 de abril estalla un gigantesco bombardeo artillero sobre las posiciones portuguesas y británicas. Comenzaba la batalla de la Lys, también conocida como la 4ª batalla de Ypres.

Pieza de artillería alemana

   La artillería portuguesa responde pero con escasos resultados ante la absoluta superioridad germana. El incesante y terrible martilleo alemán termina a las 08:45, avanzando entonces su infantería de norte a sur, en un frente de 20 km, contando además con la ventaja de la niebla. El ataque es particularmente violento contra la 2ª división portuguesa y la 40ª división británica. El avance alemán termina por superar el flanco izquierdo portugués y logra envolver las unidades del CEP.

Mapa batalla de Lys

El horror de la guerra para el CEP






     El ataque artillero fue de tal dimensión que las posiciones defensivas portuguesas quedaron totalmente destrozadas. 
    El pueblo de Neuve-Chapelle, en la zona central del sector, desaparece prácticamente del mapa debido a la lluvia de fuego y acero alemana. La resistencia al posterior avance fue casi inexistente, sin causar apenas bajas a los atacantes. Ya no existía la primera línea, ni portuguesa ni británica.  

El sector portugués arrasado tras el ataque alemán

     Rotas las líneas del frente en varios puntos, apenas quedaron algunos focos de resistencia portugueses, sin contacto entre ellos. Gran número de soldados se rendían a los alemanes que se acercaban por la retaguardia. Mediada la jornada, los alemanes sobrepasan todas las líneas portuguesas.

Tumba portuguesa tras la ofensiva alemana

     Parte de las fuerzas del CEP continaron luchando en el flanco derecho junto a la 50ª división británica, consiguiendo mitigar el avance enemigo. En ese sector ocurrieron casos aislados de lucha heróica en las filas portuguesas, pero sin gran incidencia en el resultado de la batalla.

"Cristo das Trincheiras"
"Cristo das Trincheiras" encontrado en las ruínas de Neuve-Chapelle.
En la actualidad permanece expuesto en el monasterio de Batalha (Portugal).

Oficiales portugueses posando bajo el "Cristo das Trincheras" restaurado

      No puede decirse que la contribución del Cuerpo Expedicionario Portugués  haya sido notable para la batalla, ya que la mayor parte del contigente, en pleno proceso de relevo ese mismo día, fue diezmado por el demoledor ataque artillero alemán.
     Los números oficiales de bajas son escalofriantes: la estimación del CEP fue de 1.341 muertos, 4.626 heridos, 1.932 desaparecidos y 7.740 prisioneros. Para Portugal una derrota sin paliativos. Después de esta batalla la politica internacional y militar lusas sufrieron un cambio radical.

Prisioneros del CEP hechos por los alemanes

    Tras el enfrentamiento en Flandes lo que quedaba del mermado CEP fue empleado por el mando británico en humillantes y pesadas labores de mantenimiento, como la excavación de trincheras o arreglo de caminos y carreteras. Luego se formaron tres batallones de infantería, que desfilaron por los Campos Elíseos de París con los aliados el 14 de julio de 1918, y que siguieron combatiendo en las filas del ejército inglés hasta la firma del armisticio. 

Lo que queda del CEP desfilando en París el 14 de julio 1918

Final de la Operación Georgette.
     Tras la victoria germana en la batalla de Lys, la ofensiva prosiguió hasta convertir en desesperada la situación británica. Como medida de urgencia el gobierno de Su Majestad acepta someter a su ejército bajo mando francés, en una jefatura única que permitió una mejor coordinación de las fuerzas aliadas; inmediatamente unidades francesas relevaron a los agotados ingleses en la primera línea. Por otra avance alemán se vió frenado por falta de medios motorizados y de combustible, al no poder desplazar la artillería con rapidez y rentabilizar el éxito inicial de la ofensiva.
     Semanas después los ataques alemanes fueron detenidos por los británicos, reforzados por los franceses al sur y los belgas al norte. El fin de la guerra estaba cerca, con una Alemania que se veía incapaz de superar a los aliados y a la cada vez mayor implicación material y humana de Estados Unidos en el conflicto; por si fuera poco el mando y gobierno germano se enfrentaban a un enorme descontento de su población debido a los sacrificios, bajas y sufrimientos de la guerra; una revolución amenazaba con explotar en la retaguardia, siguiendo el ejemplo de la bolchevique.

Conclusión y consecuencias.


     Se firma del Armisticio final del 11 de noviembre 1918, y en 1919 se inicia la Conferencia de Paz, en la que se le concede un escaso protagonismo a Portugal con un único representante (Brasil, por ejemplo, tendría 3), quedando lejos de conseguir sus objetivos de preguerra. Si obtiene algunos logros diplomáticos es gracias al apoyo británico, consiguiendo colocar un comisionado en la Comisión de la Sociedad de Naciones, otro en la Comisión de Puertos y Vías de Comunicación y otro en la Comisión de Reparaciones.
     En las negociaciones de la Conferencia de Paz a duras penas logró mantener el statu quo de las colonias, con los belgas reclamando el enclave angoleño de Cabinda para dar una salida al mar a su colonia del Congo. Nuevamente el respaldo inglés resultó clave como apoyo diplomático.
   Hasta 1919 no regresaron a Portugal los miles de prisioneros del CEP retenidos en Alemania; tuvieron que ser vapores británicos que los llevaran de vuelta a casa, ante la inoperante flota comercial propia.
Los prisioneros del CEP regresan a Portugal en 1919

       Paradójicamente, tras el derrame de sangre portuguesa en la Gran Guerra y durante las negociaciones internacionales de paz, en el propio país ocurrió el asesinato del presidente golpista Sidónio Páis, al tiempo que estallaba una revolución en el sur y una rebelión monárquica en el norte.