Mostrando entradas con la etiqueta resistencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta resistencia. Mostrar todas las entradas

13 feb 2026

Dachau, los últimos días de los kommandos de trabajo. Diario de liberación.

Diario de liberación de Ramón Garrido Vidal, republicano español prisionero en Dachau.



   Los últimos días en Dachau. Las marchas agotadoras.

    <<El 24-4-45, miércoles, ya no vamos a trabajar. Nos dicen que nos van a trasladar de campo. Dan toda la ropa que hay en el almacén. La aviación aliada pasa constantemente por encima de nosotros. Comemos y aprovechando unos momentos de calma nos llevan a Kaufering, que es el peor campo que he visto en cuanto a barracas (miden menos de 1,70 m. de alto). Este campo, que era para judíos, se encuentra medio evacuado pero los que nos encontramos en él nos dan una idea de lo que pudo haber sido. Son verdaderos cadáveres andantes.
   Todavía quedan algunas mujeres. Nos habían dicho que este campo estaba bajo la protección de la Cruz Roja, pero no es cierto. Este mismo día llegan mas detenidos de otros komandos que nos cuentan las atrocidades a las que les han sometido los SS.
     El 25-4, a las cinco de la tarde, después de darnos una comida a base de coles (hacía 24 horas que no nos daban nada) salimos a pie un convoy de unos 1.000 en dirección a Dachau. Atravesamos Landsberg de nuevo. Caminamos hasta la medianoche, que es cuando nos conceden más tiempo de descanso.
                                     


     El 26-4, amanece lloviendo. Por la mañana nos dan un trozo de pan con una poca margarina. Durante la noche, mueren o son rematados dos o tres por extenuación. El 26 llueve todo el día. En pleno camino, ya cerca de Dachau, nos dan la orden de ir hasta Allach, porque el primero ya está repleto.
                                         


            
                                         

      Llegamos a Allach el 27 por la mañana después de haber hecho un recorrido de 70 km en día y medio.
     A pesar del estado físico de la mayor parte del convoy, caminanos bastante aprisa. En Allach, nos tienen todo el día sin comer. Encontramos muchos españoles (unos 50), entre ellos Portoles, Laborda, López E. y otros.
     Al contrario de lo que pasaba en Landsberg, no vemos aviación aliada durante el 27.
     Amanece el 28 con la sorpresa de la desaparición de los guardias SS del campo. Se escuchan cañonazos por todas partes, pero no se ve aviación. Hay una gran confusión pues nadie sabe de noticias ciertas. En Munich hay una sublevación contra los SS que es sometida.
      Por la tarde nos envían otros SS de Dachau, que se largan también por la noche.
     Se nombra un Comité Internacional que toma la dirección del campo, aunque todavía existe el ältester antiguo.
      El 29 discurre en medio de un estado de nerviosismo general fácil de imaginar teniendo en cuenta que se escuchan tiros y cañonazos por todas partes. Estos hijos de la gran puta instalan una batería al lado del campo que efectúa algunos disparos. Como había ya otra de D.C.A. a unos 500 metros que también dispara, a pesar de habernos prometido el oficial al mando que no lo haría, los americanos hacen fuego de contra-bateria y causan algunas víctimas en el campo de judíos.
    El 30, por la mañana, a eso de las diez y media, once, vemos llegar a los primeros americanos. Hay escenas verdaderamente emocionantes. Muchos lloran. Otros rompen las alambradas.

    A pesar de que el mando americano nos prometió desde el primer día que nos llegarían víveres americanos en cantidades considerables, el hecho es que hoy, 4-5-45, aún no han llegado los famosos camiones que los transportan.
    Muchos creían que los americanos traerían con ellos el oro y el moro, pero de no haber salido a requisar por los alrededores hubiéramos sufrido una difícil situación. Ni siquiera han llegado medicamentos, algo realmente indispensable teniendo en cuenta el deplorable estado en el que nos encontramos todos. Hay ya casos de tifus.
    Por las averiguaciones hechas se sabe que Himmler había dado la orden de que ninguno de nosotros cayese en manos de los aliados. Para ello había ordenado evacuar el campo de Dachau. Los que no pudiesen andar serian exterminados y los otros irían cayendo poco a poco en el camino hacia el Tirol. Hubo campos que evacuaron en esa dirección. Esta orden de Himmler fue más o menos voluntariamente saboteada por varios nazis, entre ellos se cree que el jefe de Dachau. Los SS no sabían que hacer; había una gran confusión. Luego la sublevación del Volkssturm contra los SS impidió hacer efectiva la orden de Himmler.
     El mismo 4-5-45 recibimos la noticia de que la guerra había terminado en Europa.>>
Esto es copia de unos viejos papeles escritos a lápiz, en Allach, por el mismo Ramón Garrido Vidal.


Ramón Garrido Vidal (1915 O Grove, Pontevedra - 1995 Seine St. Denis, Francia). 

Este joven pescador gallego, de ideales de izquierda, es movilizado por las tropas franquistas
 tras la sublevación de 1936. A finales de 1937 logra evadirse al campo republicano,
 participando en varias batallas hasta la derrota de la República que le obliga a huír por la
 frontera francesa. En Francia es internado en diversos campos de concentración (St. Ciprién,
 Argelés, Barcarés...). Tras la invasión nazi de 1940, los ocupantes alemanes lo trasladan como trabajador forzado al
 arsenal de submarinos de Brest, del que logra evadirse en enero de 1942, pasando a la resistencia clandestina como
 responsable de los españoles en su zona. La gestapo lo detiene en Paris en noviembre de 1942, encarcelado en La Santé y
 posteriormente en el campo de Compiégne. En junio de 1944 es deportado a Dachau, pasando a formar parte de los
 kommandos de trabajo. En 1945 marcha al campo de Lansderg-Kaufering y finalmente a Allach, campo liberado por los
 americanos el 30 de mayo de 1945.
Tras la liberación, como la mayoría de los exiliados republicanos, se instala en territorio francés, formando parte de
 organizaciones políticas de izquierda y reivindicando siempre, tanto en Francia como en España, el reconocimiento a los
exiliados republicanos y las mismas condenas a franquistas españoles como a nazis alemanes.

fuente: http://bteysses.free.fr/espagne/garrido_liberation_espagnol.htm, YouTube, La Voz de Galicia, Faro de Vigo

12 sept 2020

Franz Jägerstätter, el campesino austríaco que dijo no a Hitler

Franz Jägerstätter (1907-1943), mártir católico del nazismo.



     Franz Jägerstätter nació el 20 de mayo de 1907 en Sankt Radegundlocalidad muy próxima a la frontera alemana en la región de la Alta Austria. Hijo ilegítimo de Rosalía Huber, su padre biológico no pudo o no quiso reconocerlo. Se crió con su abuela materna Elizabeth, dentro de un entorno muy humilde y piadoso. Corría el año 1917, en un país sufriendo privaciones a causa de la Primera Guerra Mundial, cuando su madre se casa con Heinrich Jägerstätter, un agricultor pudiente que reconoce a Franz como hijo y saca a la familia de la pobreza. El adolescente se convierte en heredero de la granja de su padrastro. Por parte de su abuelo adoptivo también adquiere el placer por la lectura, incluyendo literatura religiosa. Se integra rápidamente en las actividades culturales y parroquiales de su pueblo. A los 20 años decide emplearse en la mina de hierro de Steiemark, donde el ambiente obrero materialista y anticatólico le provocan una crisis de fe y deja de asistir misa. Una pelea de taberna con unos Heimwehr (paramilitares nacionalistas) provoca su primer arresto. 


Franz (en moto), con su hermana, su madre y su padrastro.

     En 1933 desaparece de Sankt Radegund, avergonzado por la acusación de engendrar una hija ilegítima con una criada. La pareja no cuajó pero se separaron con buenas maneras y desde entonces nunca dejó de ayudar económicamente a la madre y su criatura, dando prueba de su alma bondadosa.
     Finalmente Franz regresa a su pueblo natal y experimenta un cambio en su vida interior; vuelve a acudir a los oficios religiosos con regularidad, cumpliendo con los preceptos católicos. Decide llevar una vida recta y piadosa e incluso valora tomar los hábitos, de lo que su sacerdote le desanima con el argumento de que debe hacerse cargo de la granja familiar y cuidar de sus padres. Sus familiares y amigos estaban asombrados por el cambio.
     En 1935 conoce a Franziska Schwaninger ´Fani´, hija de un granjero de una localidad vecina. Franziska también era una mujer cristiana y muy devota; el flechazo es mutuo, se comprometen y contraen matrimonio el Jueves Santo de 1936. 

Foto boda Franz y Fani.
     Viajan a Roma en su luna de miel donde reciben la bendición del Papa Pío XI, y a partir de entonces dan un giro espiritual y más religioso a sus vidas: asisten a misa diaria y rezan juntos en su hogar con la Biblia como libro de cabecera. Fruto del matrimonio nacen tres hijas, Rosalia (1937), Maria (1938) y Aloisia (1940). Franz le escribiría a su esposa: "Nunca hubiera imaginado que estar casado pudiera ser algo tan hermoso."

La reacción al Anschluss 


     En marzo de 1938 Hitler cumple con su plan de anexionar Austria al III Reich -Anschluss-. Jägerstätter muestra su preocupación al ver que la gran mayoría de sus vecinos y conocidos aplauden la invasión y se integran rápidamente en las filas nazis. Siguiendo las indicaciones del obispo de Linz, que considera la neo-pagana doctrina nazi incompatible con la católica, se muestra abiertamente contrario a la fusión, abandonando incluso la Asociación Nacional de Agricultores Austríacos por su tibieza frente al nazismo. En abril Hitler consulta a la población austríaca en un plebiscito sobre su integración en el Reich: el 99,7% de las papeletas fueron para el SI (el voto no era secreto, había que rellenar la papeleta delante de oficiales pro-nazis que lo introducían en la urna). En una actitud valiente y coherente con su pensamiento, Franz Jägerstätter fue el único de su pueblo en votar NO.
     Una vez integrados en el Reich alemán, todos los austríacos en edad militar quedaban sujetos al alistamiento militar, y en 1940 llega la primera llamada a filas para Franz; lo destinan a una formación motorizada en Branau, donde pasa unas semanas de entrenamiento y formación.


Franz, 3º por la izq. en su primer destino en el cuerpo motorizado.

De uniforme, con su familia,
     Las autoridades de su comuna consiguen que le eximan del servicio por ser cabeza de familia con tres niñas pequeñas, una de ellas recién nacida. En cuando Franz y su esposa deciden ingresar en la Orden Franciscana Seglar. A finales de año llega de nuevo otra orden de alistamiento, siendo esta vez destinado al cuartel de gebirgsjägers de Enns; nuevamente los dirigentes de su comuna interceden por él y consiguen su regreso al hogar a principios de 1941. 
    La familia Jägerstätter consigue vivir dos años de relativa tranquilidad, aunque siempre temiendo la llegada de una nueva misiva de la Werhmacht. Aunque Franz ya había tomado una decisión: -´Si me vuelvan a llamar, no acudiré´ le dice a su esposa. Tras una larga y prudente reflexión había llegado a la conclusión de que no serviría más en las fuerzas armadas nazis; siguiendo sus creencias, pensaba que colaborar en esa guerra injusta era cometer pecado mortal.

Franz Jäggerstater en un bosque austríaco


Tiempos de contrariedad y vida religiosa



     En los meses siguientes Franz Jägerstätter participa activamente en todas las actividades religiosas de su parroquia; llega un nuevo cura al pueblo (el anterior había sido apartado por las autoridades debido a sus prédicas pacifistas y antinazis) que le nombra sacristán y formador de catequistas y monaguillos. Reza activamente con sus parroquianos, participando en varios ayunos y vigilias por la paz.
     Sus contradicciones internas le atormentaban día a día; consideraba que tomar las armas y participar en la guerra de Hitler iba en contra de sus principios cristianos, y no reparaba en hacer públicas sus opiniones pacifistas. No por ello dejaba de ser consciente que negarse a la llamada del ejército alemán suponía la más que probable pena de muerte por traición, decisión que le llevaba a tener discusiones con amigos, con su madre y con su esposa; le imploraban que aceptara unirse al ejército cuando le llamasen, para ahorrar sufrimiento a su familia. Su párroco intentaba convencerle de que no cometía pecado yendo a la guerra por causa de fuerza mayor. Jägerstätter le escribió contestando: <<¿Acaso no es lo mismo ir a una guerra justa que a una guerra injusta? ¿Hay algo peor que asesinar a otros hombres que también defienden su patria, solo por el hecho de colaborar a establecer el poder ateo de un imperio sin Dios?>>. A pesar de su cerrazón, unos y otros intentaban persuadirle por todos los medios. Su postura llegó a oídos del jefe de policía de la región, conocido suyo. Le conminó a aceptar vestir el uniforme feldgrau en una unidad de retaguardia a donde lo destinaría gracias a su influencia.
      Pero la decisión de Franz era inamovible: tenía todo el convencimiento que unirse a la guerra de Hitler era contrario a sus creencias. Para él ni siquiera era cuestión de objeción de conciencia, era una profunda cuestión de fe.
     Se entrevista con el obispo de Linz, el cual le apremia a cambiar de opinión, argumentando que un ciudadano de a pie no es quién de plantearse si la guerra es justa o no, y que Franz se debe al cuidado de su familia. Jägerstätter esperaba una reacción menos tibia del obispo contra los nazis, llegando a creer que le podría haber tomado por un informador al servicio de los alemanes.

Detención y condena


     En febrero de 1943 Goebbels proclama la "guerra total" para todo el Reich, lo que entre otras resoluciones implicaba la llamada a filas a todos los reservistas. 
    Inevitablemente a Franz le llegó la temida carta de alistamiento; firmando el acuse de recibo ya era consciente de lo que se le venía encima, a él y a su familia. El 4 de marzo se presenta en el cuartel de Enns, en donde se niega a prestar juramento a Hitler, alegando "oponerse a realizar servicio militar armado... impedido por su conciencia religiosa... no lucharía por un régimen nazi... no se puede ser nacionalsocialista y católico al mismo tiempo... respetar el mandamiento de ´Amarás a tu prójimo como a tí mismo´... sin embargo estaba dispuesto a prestar servicio como auxiliar sanitario".
     Es detenido de inmediato y confinado en la prisión militar de Linz, donde durante 2 meses le presionan y torturan para forzarlo a retractarse. A principios de mayo se le traslada a la cárcel de Plötzensee, en Berlín. Pide ser admitido en el servicio sanitario, pero le deniegan la solicitud. Finalmente, el 6 de julio 1943 un tribunal militar condena a muerte a Franz Jägerstätter por "socavar la moral castrense y renunciar a los honores del ejército y de los derechos civiles."
    El día 13 de julio autorizan a su esposa Franziska a un vis a vis de 20 minutos, acompañados del párroco de Sankt Radegund, que intenta una vez más el cambio de postura del reo, pero en vano. Así, al terminar el tiempo de visita, el sacerdote le dijo: "No tienes que inquietarte por estar cometiendo pecado. Solo sigues el dictado de tu conciencia y eso es bueno". Fani y Franz se abrazan por última vez.

Sus 3 hijas con mensaje "Querido padre, vuelve pronto". Foto recibida por Franz en la cárcel.

     Recibe también la visita final del capellán de la prisión, que procura elevar su ánimo contándole que un año antes otro sacerdote llamado Franz Reinichs Palotino fue igualmente condenado a muerte por negarse a prestar servicio militar. Esa anécdota reconforta a Jägerstätter y refuerza su moral cristiana. La eucaristía, una biblia y una foto de sus hijas son los pilares que le sostienen en sus últimos días.

     El 8 de agosto se le traslada a la prisión de Brandenburgo, donde esa misma noche un guardia le entrega un lápiz y papel para que escriba su última carta. En un postrero intento de las autoridades por evitar la sentencia, el capellán de esa cárcel le entrega un documento que solo tenía que firmar para salvarse. 
"Padre, no puedo hacer eso" le dijo Franz.

     El 9 de agosto, a las 4 de la tarde, Franz Jägerstätter es decapitado en la guillotina. Tenía 36 años. Se ordenó incinerar el cuerpo, pero la orden fue incumplida y 3 años después se consiguió que sus restos fuesen depositados en el cementerio de Sankt Radegund, junto a los de otros caídos durante la Segunda Guerra Mundial.

   Su historia pasó casi desapercibida durante dos décadas, hasta que Gordon Zahn la descubrió mientras escribía su libro Los católicos alemanes y las guerras de Hitler”
En 1964 publicó su biografía, que tituló “In Solitary Witness”
   Gracias a esta publicación la Iglesia Católica reconoció la objeción de conciencia en el Concilio Vaticano II. 
En 1997, un juzgado de Berlín declaró nula su sentencia de muerte.



Beatificación

Tumba de Franz Jägerstätter

     El 26 de octubre de 2007, día nacional de Austria, Franzisca con 94 años y otras cinco mil personas participaron en la liturgia de beatificación de Franz.
Veintisiete cardenales y obispos de Austria y otros países participaron en una ceremonia televisada a todo el país.  

    En el acto se leyó una carta del Papa Benedicto XVI. Uno de sus párrafaos decía así: "Entregó su vida en magnánima negación de si mismo" 

  En el cine  

   El director Terrence Malik (La delgada línea roja) realizó un biopic sobre Franz Jägerstätter, una cinta que trata los conflictos internos y contradicciones que provoca el pacifismo en tiempos de guerra, de un antihéroe que alzó su postura contra el nazismo en una época y lugar donde prácticamente nadie se atrevió a hacerlo. La película se iba a titular Radegund, aunque finalmente se tituló A Hidden Life - Vida Oculta (2019). 






Fuentes:
https://www.dioezese-linz.at/site
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20071026_jagerstatter_en.html
http://www.corazones.org/santos/franz_jagerstatter.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Franz_J%C3%A4gerst%C3%A4tter
sitios públicos de internet

8 jun 2015

Guy Môquet, mártir adolescente.


Carta de despedida, Châteaubriant 22 de octubre 1941.


carta manuscrita
"Mi querida madre, mi adorado hermanito, mi querido padre ¡voy a morir! Lo que os pido, a ti madrecita mía en particular, es que seas valiente. Yo lo soy y quiero serlo al igual que los que han caído antes que yo. Claro que hubiese querido vivir, pero deseo de todo corazón que mi muerte sirva para algo. No he tenido tiempo para abrazar a Jean (1). Me he despedido de mis dos hermanos Roger y René (1). No he podido hacerlo con mi verdadero hermano (2) ¡qué lástima! Espero que te hagan llegar todas mis pertenencias; doy por hecho que algún día Serge las luzca con orgullo. A tí, mi querido padre, si te he causado algún pesar, al igual que a mi querida madre, te saludo por última vez. Quiero que sepas que he hecho todo lo posible por seguir el camino que tú me has indicado. Un último adiós a todos mis amigos, a mi hermano al que quiero mucho, que estudie, que estudie para que en el futuro sea un hombre de provecho. 17 años y medio, mi vida ha sido corta, pero no me arrepiento más que el dejaros a todos vosotros. Voy a morir con Tintin, Michels (3). Mamá, lo que te pido, lo que quiero que me prometas, es que serás valiente y superarás la pena. No quiero añadir mucho más, os dejo a todos, a todas, a tí mamá, Séserge, papá, un abrazo con todo mi corazón de niño. ¡Valor! Vuestro Guy que os quiere. Guy."

(1) Jean Mercier, Roger Semat y Rino Scolari son amigos de Guy detenidos en el mismo calabozo.
(2) Serge, el hermano de Guy.
(3) Jean-Pierre Timbaud y Charles Michels son militantes comunistas ejecutados al mismo tiempo que Guy
.

¿Quién era Guy Môquet?


     Nació en París el 26 de abril de 1924, y era hijo del diputado comunista Prosper Môquet, detenido en octubre de 1939 por el gobierno Daladier a causa de su apoyo al pacto germano-soviético, que desmoviliza a los comunistas franceses de "una guerra imperialista" por orden del Komintern, y condenado a 5 años de prisión en un penal en Argelia. En esa época el PCF estaba inmerso en la complicada situación derivada de la entente entre Stalin y Hitler, y tras diversas fracturas internas, la dirección se inclina a las órdenes de Moscú decidiendo no luchar contra el invasor alemán; el periódico comunista L´Humanité publica que los comunistas franceses deben luchar por la liberación social, no por la liberación nacional. Ipso facto el gobierno francés disuelve al partido comunista y declara ilegales todas sus actividades y publicaciones.

     Guy, que comparte el ideal comunista de su padre, al que quiere y admira con devoción, ya milita a sus 16 años en las Juventudes Comunistas, y también es detenido el 13 de octubre por repartir propaganda clandestina de L´Humanité. El 23 de enero el Tribunal de Menores de su departamento dictamina su libertad vigilada, bajo custodia de su madre, pero víctima de una desafortunada decisión que permite al prefecto tener bajo arresto a todo sospechoso de atentar contra la seguridad nacional, su liberación se va aplazando hasta el 15 de mayo de 1941, cuando Guy Môquet es transferido al campo de Choisel (en Châteaubriant) junto a numerosos militantes comunistas. 


Guy Moquet durante su estancia en Choisel


El fusilamiento


     En junio de 1941, la Wehrmacht invade la Unión Soviética y en consecuencia el Partido Comunista Francés invoca a todos sus militantes a la resistencia y la lucha armada contra los ocupadores nazis.

     El 20 de octubre de 1941 tres jóvenes resistentes comunistas abaten al teniente coronel Fritz Hotz, Feldkommandant de Nantes. La represión nazi no se hace esperar: las autoridades alemanas de ocupación deciden escoger a 48 rehenes comunistas entre los detenidos en Châteaubriand y Nantes, para su ejecución en el paredón. Entre ellos se encuentra Guy Môquet a pesar de su corta edad de 17 años, y 27 de sus compañeros de Choisel. Historiadores franceses coinciden en el extremo celo mostrado por el entonces gobierno colaboracionista de Vichy para la elección de rehenes comunistas.

     Los alemanes deciden la ejecución para el 22 de octubre, día en que los 27 de Choisel son trasladados hasta la cantera de Soudan, próxima a Châteaubriant, en camiones. Durante el trayecto los condenados entonan una y otra vez La Internacional y La Marsellesa como muestra de valor y patriotismo. Testimonios posteriores aseguran que todos se negaron a que les vendasen los ojos y en el momento del fusilamiento gritaron "Vive la France".


Reacción internacional


La condena de Roosevelt

     La repulsa de varios jefes de estado de todo el mundo le dió una gran una repercusión internacional a la ejecución de los 48 rehenes; la crueldad nazi quedaba una vez más en evidencia. Churchill hizo una condena específica en sus mensajes radiofónicos, y Roosevelt escribió una carta de rechazo al terror alemán el 25 de octubre, que fue lanzada en pasquines desde el aire por territorio francés ocupado. Esta acción del presidente americano resultó de gran significado, teniendo en cuenta que en esa fecha Estados Unidos aún no había entrado en guerra contra el Eje. 


Homenajes póstumos


     Ya en 1944, una vez liberado París, el general De Gaulle homenajea a Guy Môquet con la concesión a título póstumo de la "Ordre de la Nation", el de más alto rango concedido a todos los rehenes ejecutados.

     Asimismo finalizada la guerra en Nantes, París y otras localidades se llevan a cabo diversos actos en su honor; asimismo varios edificios y equipamientos urbanos de todo el país llevarán su nombre.

     Desde 1946, una estación del metro de Paris también lleva su nombre.





     En 1951 se inaugura el Mémorial de Châteaubriant monumento erigido en el lugar de la ejecución en memoria de los caídos.


Memorial de Châteaubriant



fuentes
www.cndp.fr
www.fondationresistance.org