23 may. 2016

Lili Marleen, la canción emblemática de la Segunda Guerra Mundial.

Lili Marleen, la fascinante historia de una canción. 



     Lili Marleen alcanzó su grado de mayor fama en la Segunda Guerra Mundial, la cual canturrearon y lloraron con sus estrofas millones de soldados y civiles . Primero bendecida y luego rechazada por el régimen nazi, fue adoptada como himno favorito de los soldados de la Wehrmacht y poco más tarde por los aliados como una especie de talismán. Seguramente sea el poema en lengua alemana más conocido del siglo XX y como canción ha sido traducida a cuarenta y tres idiomas, convertida en un un éxito universal. 

     Lili Marleen no fue compuesta como un canto bélico; es una canción de amor, pero también de muerte que se convirtió en uno de los iconos de la guerra.

     Con tres nacimientos, primero como poema, luego como canción y finalmente como leyenda, ésta es la historia de una composición que tuvo un destino extraordinario, fuera de lo común. 

     Su creación está certificada y documentada, pero su lanzamiento y difusión no parecen tener el mismo consenso. Sobre ello existen diferentes versiones e historias, e incluso distintos personajes se atribuyen el descubrimiento; se hace complicado separar la verdad de la fábula, las historias poco fundamentadas de otras más documentadas. Nos basaremos en éstas para nuestro relato.


El origen


 Hans Leip en uniforme 
     Todo comienza en 1915, durante la Primera Gran Guerra. Hans Leip, joven poeta alistado en el Regimiento de Fusileros de la Guardia Imperial, poco antes de partir hacia los Cárpatos para luchar contra los rusos escribe un poema titulado "La chica bajo el farol", dedicado a la hija de unos tenderos de su edificio apodada Lili que le gustaba, y a una enfermera de Berlín llamada Marleen de la que también se habría enamorado; sus versos convierten las dos mujeres en un solo personaje femenino. Una tópica combinación de sentimientos en tiempo de guerra: ausencia, añoranza, promesas eternas, nostalgia del hogar, amor perdido, miedo a la muerte... 

     Hans Leip sobrevivió a la guerra, ya que ese mismo año se rompe una vértebra tras una caída en el frente, lo provoca su desmovilización. El joven artista multidisciplinar sigue escribiendo novelas y versos, pero no es hasta 1937 cuando publica su poema "La chica bajo el farol". El texto cae en manos de un reputado compositor que acomodado dentro del régimen nazi, llamado Norbert Schultze. Tras componer su música, inicialmente piensa un cantante varón para lanzar el tema. No logra convencer a ninguno de sus contactos artísticos para que aporten su voz masculina, así que le envía la partitura a una cantante conocida suya (se dice que incluso fueron amantes) con la esperanza de que acepte.

     Lale Andersen, una rubia cantante de cabaret de Colonia con una incipiente carrera, acepta la propuesta de Schultze, y tras los primeros ensayos y actuaciones, interpreta la canción en una emisora de la Wehrmacht  en marzo de 1939, retitulada ´La canción de un joven centinela´. Esta joven artista, liberal para su época, casada con cuatro hijos y divorciada, busca el tema que la convierta en famosa. En agosto de 1939 el sello Electrola graba el disco con Lili Marleen en la cara B y dos temas más en la cara A. Falta un mes para la invasión de Polonia y el comienzo de la guerra. La comercialización del disco resulta un fiasco, apenas se venden 700 discos en todo el país, y la repercusión en las radios es mínima. La canción queda relegada, aunque no olvidada del todo.

Lale Andersen



Radio Belgrado 1941, el inicio del mito


     Abril de 1941, en la recién ocupada capital serbia la Werhmacht decide poner en marcha Radio Belgrado, una emisora estable destinada a entretener a la tropa y futura central de las emisoras en los Balcanes. La orden provenía del alto mando de propaganda del ejército (oposición del omnipotente Ministerio de Propaganda de Goebbels), y el subteniente Karl-Heinz Reintgen es el encargado de llevarla a cabo.

     La emisora se instala en el edificio del Ministerio de Agricultura yugoslavo, ya que los bombardeos habían destruído la emisora civil de Belgrado. Para arrancar las emisiones, Reintgen disponía apenas de una silla, mesa, un micrófono y el gramófono, pero podía emitir gracias a la cesión de un equipo de onda corta del I Grupo de Ejércitos. La gran ventaja de Radio Belgrado es que disponía de un moderno y potente transmisor Marconi en una finca de las afueras de la ciudad, conectada por cable al estudio. Dada su ubicación y condiciones del terreno tenía un enorme alcance para la época: llegaba a oírse en todo el Mediterráneo, en el norte de África, gran parte de Europa Occidental, Turquía, Persia e incluso en el interior de Rusia.

Edificio donde se instaló Radio Belgrado

     El gran problema de la emisora es que carecía de discos, pues los únicos que consiguieron en Belgrado eran de música serbia o discos de frágil baquelita. Se consigna entonces al subteniente Richard Kistenmacher en una misión a Viena para conseguir discos adecuados. Kistenmacher logra de la emisora vienesa del Reich unos 300 vinilos que allí no usaban, entre los que figuraba uno que le pareció adecuado por su título, "Canción de un joven centinela" de Lale Andersen. 

    La tonadilla militar de la entrada de la canción convence a los responsables de la radio para emitirla sin problema, a pesar de que no hubiese pasado el filtro de un censor del ministerio de Goebbels. Pero Radio Belgrado estaba administrado por el ejército, un poco más flexible y tolerante con la música emitida para el esparcimiento de sus soldados.

   El 18 de agosto, a las 21:57 h. se emite Lili Marleen en el cierre de emisión del programa que recordaba el hogar a los soldados leyendo cartas y mensajes de sus familiares. A los responsables de la radio el tema les gustó tanto que lo pincharon durante una semana siempre a la misma hora. El éxito fue fulgurante. Los soldados, pilotos y marinos destinados en el Mediterráneo, Yugoslavia, Grecia y el norte de África se ven atrapados por la melancolía y la voz arenosa de Lale Andersen. Desde entonces no dejan de pedirla masivamente. La canción rápidamente se considera el indicativo de Radio Belgrado, que la emite todos los días y a diferentes horas. Los soldados que vuelven de permiso a Alemania la solicitan a sus emisoras locales. Las ventas aumentan de manera exponencial, hasta las 170.000 copias. En ese tiempo Lili Marleen ya ha ´invadido´ todo el Reich.



    En el frente ruso la canción también se impone como la favorita de los soldados, quienes se agrupaban alrededor de una radio para sintonizar el dial que les permitiera soñar con el hogar y los seres queridos; un momento de apaciguamiento en medio de la crueldad de la guerra en el este. Durante los meses finales de la batalla de Stalingrado, ya cercado el VI Ejército alemán, sin posibilidad ni siquiera de recibir correo, la radio y canciones como Lili Marleen fueron el único sustento moral y el contacto que les mantenía unidos con la patria y el recuerdo de sus familias.


     El fenómeno musical comienza a traspasar las trincheras; en el frente norteafricano los soldados británicos también sintonizaban Radio Belgrado para escuchar la canción, aunque fuera en alemán, llegando incluso a la anécdota de que en el lado británico donde no tenían receptor, había oficiales que gritaban «Comrades, louter please» a los alemanes para que subiesen el volumen de sus radios . Durante 8 meses, en el norte de África a las 21:57 un alto el fuego no escrito se impuso entre los dos bandos, las armas callaban por unos minutos para escuchar Lili Marleen. Era tal la propagación que hasta el mismo Hitler le dijo en una ocasión a su ayudante personal <<esta cancioncilla nos va a sobrevivir a todos>>.


Letra original de Lili Marleen

La hostilidad de Goebbels



     El éxito del tema alcanza tal dimensión que llega a molestar a las autoridades nazis, sobre todo a Goebbels, que decide prohibir su emisión en las radios del Reich. No la soporta por dos motivos: considera que la canción reblandece el espíritu combativo de los soldados germanos, y por su desconfianza hacia Lale Andersen (ella era amiga y amante del compositor suizo judío Rolf Lieberman, con el que mantenía correspondencia). La Gestapo la tenía vigilada. La aversión de Goebbels culmina en el verano de 1942, en uno de los viajes organizados en el que llevaban famosos a visitar el guetto de Varsovia como si de un zoo se tratara; la rubia intérprete, invitada forzosa al viaje, se negó a bajarse del coche en el guetto, y en ese mismo viaje abofetea en público al todopoderoso ministro de la Propaganda que se le había insinuado. La afrenta es grave, Goebbels le prohíbe actuar y cantar, y llega a considerar seriamente su deportación, pero la fama de la Andersen le precede. Una marea de miles de protestas y peticiones de soldados alemanes de todos los frentes llegan a diario a los puestos de mando y ministerios nazis: quieren volver a escuchar su Lili Marleen en las ondas. El mismísimo Rommel, considerado un héroe de guerra, decía que la canción era un aporte de moral para su Afrika Korps. Varias bandas militares la incluyen en su repertorio, e incluso la hija de 4 años del mariscal Göring tiene una grabación balbuceando la canción. Goebbels no puede resistir la presión y vuelve a autorizar la emisión, pero ordena componer una versión más marcial, una composición acorde con el que considera el espíritu del pueblo alemán. 


     Lale Andersen le escribe a su amigo Lieberman pidiéndole ayuda para refugiarse en Zurich. Pero la Gestapo intercepta la misiva; Goebbels en venganza consigue que destinen a su hijo de 21 años al infierno del frente ruso. La cantante llega al intento de suicidio que por suerte no lleva a término.

     El silencio radiofónico de Lale Andersen es aprovechado por los aliados para crear el rumor de que la cantante estaría recluída en un campo de concentración o que incluso había sido ejecutada, y también emiten una versión paródica de Lili Marleen con una letra que hablaba sobre la crueldad del régimen nazi y el sufrimiento con el que Hitler castigaba a la población alemana.

     Hacia el final de la guerra, el Ministerio de Propaganda permite que la cantante regrese a los escenarios, pero con la prohibición expresa de interpretar Lili Marleen; no hacía falta, Lale consigue que sea el público que la cante a capella, saltándose de manera ingeniosa la censura nazi.




El lado gris

     Era inevitable que la canción formase parte de alguna manera en los sucesos más perversos y sombríos del Tercer Reich.

En muchos guetos del este, la melodía sonaba lúgubremente al paso cansino de los judíos cautivos, desfilando bajo la mirada de sus guardianes SS, muchas veces hacia sus propias ejecuciones.


     Se ordena a los Einsatzgruppen que, durante sus escalofriantes campañas de eliminación, la emitan por altavoces en las crueles ejecuciones de judíos y eslavos en las zonas ocupadas (por ello en países como Polonia todavía en la actualidad la canción es repudiada).

     La fama, en este sentido triste fama, de la canción no solo alcanzaba a los verdugos, como si de un virus se tratase llegaba a los oídos de miles de presos y trabajadores forzados en Alemania. En varios campos de concentración se le modificaba la letra: en Birkenau las prisioneras la transformaron en una canción de esperanza, en Dora era un bálsamo tras las penosas jornadas de trabajo esclavo, en Mathausen y Gusen hasta le añadían estrofas para reírse de sus captores. Increíblemente, en los escenarios más desesperados y contrarios a la dignidad humana Lili Marleen llegó a ser una expresión de sombra pero también de luz. 


La canción alcanza a todos los bandos. Un éxito mundial.

     Ya en 1942, la famosa modelo y cantante francesa Suzy Solidor interpretaba la versión gala de Lili Marleen en su cabaret, frecuentado por oficiales y soldados germanos encantandos de oír su canción favorita en el París ocupado. Esta supuesta colaboración le causó algunos problemas judiciales a la francesa en la posguerra -aunque parece que en realidad era una agente reclutada por la Intelligence británica-.


     No podía faltar la versión en español; la 250 Division de voluntarios españoles -División Azul- formalmente era parte del ejército alemán, y sus integrantes también habían sucumbido al embrujo de la voz de Lale Andersen, adoptándola como uno de sus himnos favoritos, más incluso que el propio divisionario. Conserva el tono marcial, pero con un aire más castizo y español.



     En 1943 los aliados, molestos porque sus tropas se han vuelto extremadamente admiradoras de la canción alemana, deciden traducirla al inglés, y de paso alcanzar a las líneas alemanas con la intención de que el nuevo tema en inglés consiga la supremacía radiofónica. Como intérpretes se elige a las famosas Anne Shelton y Vera Lynn, cuyas versiones se radian a todos los frentes donde haya soldados del imperio británico. Al mismo tiempo se intenta desvirtuar el espíritu la canción original, incluso cambiando la nacionalidad de Lale Andersen de alemana a danesa, y expandiendo el rumor de que originalmente se compuso como versos críticos con el régimen nazi.

Anne Shelton


     Y llega la explosión definitiva con Marlene Dietrich; el mando aliados eligen a la diva como intérprete para otra versión en inglés, ya conscientes de que la canción era todo un hito psicológico para los soldados. La elección no es trivial: la Dietrich, alemana de origen, se había exiliado en los Estados Unidos huyendo de la barbarie nazi. Su nueva nacionalidad norteamericana junto a su fama como estrella de Hollywood la convertían en todo un símbolo. Esta nueva versión de Lili Marleen ya no es marcial, sino que se convierte realmente en una canción de amor, con un ritmo más cálido acompasado con unos acordes de jazz. Marlene Dietrich acude en varias ocasiones al frente a dar conciertos multitudinarios a los soldados aliados; además se decide que interprete la versión en el propio idioma alemán para emitirla en todas las radios que alcancen territorio del Reich. Los aliados también ganan la guerra psicológica y logran apropiarse de Lili Marleen, ya desnazificada. Eisenhower llegó a decir que la canción fue la única buena aportación de Alemania a la guerra.



Marlene Dietrich cantando a las tropas aliadas

Marlene Dietrich posa con los soldados antes de actuar


     El impacto fue tan grande, que todavía en la actualidad se piensa erróneamente que Marlene Dietrich fue la primera en cantar la canción.

     Por supuesto, tras la guerra el éxito mantuvo a Lili Marleen en el candelero, y muchos artistas de gran fama y reputación la incluyeron en su repertorio, inclusive grupos de pop a finales del siglo XX. 
En 1980 el director de cine Rainer Werner Fassbinder rodó una versión novelada de Lili Marleen, protagonizada por Hanna Schygulla y Giancarlo Giannini.



     Como última anécdota, Lili Marleen fue el origen de la creación del personaje humorístico Lilly, que fue famosa en los años cincuenta en Alemania y sirvió de inspiración para crear la famosa muñeca Barbie. Pero esa ya es otra historia...



Fuentes: ´Lili Marleen, canción de amor y muerte´ de Rosa Sala Rose
               ´Lili Marleen, la increíble historia de la más hermosa canción de amor´de Jean-Pierre Guéno
                Dominios públicos       













2 comentarios:

  1. Quiero felicitarte por el excelente blog que tienes, es precioso!

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    1. Muchas gracias. Los cumplidos siempre bienvenidos, y si son de una dama, más.

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