La campaña de Angola
Al
igual que a Mozambique, la fuerza expedicionaria portuguesa llega a Angola en
octubre de 1914, con 1.600 hombres.
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| Embarcando hacia Mozambique |
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| Tropas parten de Portugal hacia Mozambique |
Los
alemanes atacan desde la frontera sur, infligiendo sendas derrotas a los portugueses en las
posiciones de Cuangar y Naulila (diciembre 1914), haciéndoles retroceder varios
kilómetros frontera adentro. Tras su victoria, los alemanes también optan por
retirase, pero sembrando la semilla de la rebelión entre las tribus angoleñas,
lo que obliga al gobierno portugués al envío de una gran fuerza militar para
aplacar las revuelta. Se moviliza a 12.000 hombres y 400 oficiales en la metrópoli, y se envían 2
compañías coloniales desde Mozambique, tropas necesarias en otros frentes.
La guerra en Europa. El “Corpo Expedicionário Português”.
Desde
1914 Francia e Inglaterra hacen llamamientos a Portugal para que envíe pertrechos
al frente europeo, sobre todo necesarias piezas de artillería. En septiembre
de 1914 el gobierno de Manuel Arriaga asegura a los aliados que entrará en guerra contra Alemania,
sobre todo tras los incidentes en las colonias africanas. A finales de año el
parlamento autoriza la movilización general.
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| El presidende Manuel Arriaga pasando revista a tropas del CEP |
Pero
la república estaba casi sumida en el caos. Divergencias políticas y la falta de
unión de partidos provoca que en enero de 1915 el presidente Arriaga encargue al
anciano general Pimenta de Castro la formación de un gobierno que deriva en una cuasi dictadura cívico-militar.
La coyuntura bélica de Europa provoca dificultades económicas a una sociedad ya
de por sí empobrecida; ciertos alimentos empiezan a
escasear y el aumento de los precios en materias primas originan graves
revueltas populares en las principales ciudades del país. Los aliados querían
involucrar a Portugal en la gran ofensiva que preparaban para 1916, pero el
país luso no tenía el ambiente propicio para embarcarse en la guerra total.
Gran Bretaña
pidió al gobierno portugués que entrase en guerra “solamente cuando su ejército estuviese
preparado”, sin querer dar la impresión que la implicación de Portugal en
el conflicto fuese forzada por la alianza luso-británica. Sin embargo Londres exige acciones inmediatas de bloqueo contra barcos alemanes.
El 24
de febrero el gobierno luso comunica a Alemania el bloqueo y apresamiento de
todos sus barcos en aguas portuguesas. El 3 de marzo, ante las protestas
alemanas, Portugal alega que los apresamientos se hicieron por la necesidad de
transportes marítimos debido a la guerra europea, argumentando esa justificación
a pesar de su oficial neutralidad.
La
respuesta alemana es contundente, el 9 de marzo: “Alemania constata que este
procedimiento del gobierno portugués revela que se considera vasallo de
Inglaterra y que se subordina a todas las consideraciones e intereses ingleses”,
razón por la cual Alemania “se considera en estado de guerra con Portugal”.
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| Declaración de guerra con Alemania en la prensa |
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| Uniforme y equipación soldado CEP |
De manera inmediata el nuevo gobierno portugués encabezado por Bernardino Machado aprueba y encarga la
formación de un “Corpo Expedicionário Portugués”. El ministro de la guerra,
general Norton de Matos, pone en marcha el
centro de instrucción de Tancos y nombra al general Tamagnini comandante del CEP.
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| Tropas del CEP se despiden de sus familias |
En un
tiempo récord para la época (le llamaron el “milagro de Tancos”) el CEP estará listo para partir,
formado por un Cuerpo de Artillería Independiente y dos Divisiones de Infantería; la
primera división parte hacia Francia el 30 de enero. El 2 de febrero
desembarcan en Brest y el 8 de febrero llegan a Flandes. El 23 de febrero sale de Portugal la segunda división del CEP.
El 4 de abril se encuentran ya atrincherados en el frente, día en que muere en combate el primer soldado portugués en la Gran Guerra.
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| Revista del CEP en suelo francés |
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| Panfleto contra la guerra |
En Portugal surgen manifestaciones pacifistas y antibélicas, con publicaciones y panfletos que pedían el regreso de las tropas a casa. Si no tuvieron mayor incidencia en los soldados del CEP fue por la dificultad en su distribución y que gran parte de ellos eran analfabetos. A pesar de las comunicaciones oficiales, el apoyo social a la guerra estaba lejos de ser mayoritario.
A su llegada al frente occidental las tropas lusas, bajo el mando del general Gomes da Costa, se adaptan rápidamente
a la guerra de trincheras, mostrando eficiencia y espíritu combativo.
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| La vida del CEP en las trincheras |
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| Reparto del rancho en la trinchera |
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| Centinela de señales del CEP |
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| Enfermeras portuguesas en Francia |
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La hora del descanso
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No obstante
las condiciones fueron a peor en poco tiempo, a causa de la falta
de relevos que impedía el necesario descanso a los soldados; y es que no había
suficientes barcos aliados para ello, cuya prioridad era transportar las tropas y pertrechos que llegaban desde Norteamérica al entrar los Estados Unidos en acción. Otros factores como el frío y la humedad agravaron la situación en un invierno al que los portugueses no se aclimataban. Tampoco los propios oficiales contribuían al
mantenimiento de la moral; poco dados a luchar en el frente, aprovechaban
cualquier excusa para disfrutar de un permiso en la retaguardia o en Portugal.
En abril
llegaron a producirse amotinamientos debido a las pésimas condiciones de la tropa.
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Las duras condiciones del CEP en la guerra de trincheras
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La situación
estaba llegando a tal punto que el mando aliado decidió dar un descanso a las tropas
portuguesas, relevándolas por tropas británicas. Pero justamente el día planeado para
ese relevo comenzó la ofensiva alemana y la batalla de la Lys, sorprendiendo a
los aliados en una coyuntura totalmente desfavorable.
La batalla de la Lys.
La Operación Georgette fue la segunda parte de la gran
ofensiva alemana de 1918. La operación pretendía romper las líneas de la Fuerza Expedicionária
Británica (en donde se encuadraba el CEP) en el norte de Francia y oeste de Bélgica,
con el fin de bloquear el acceso británico a los puertos del Canal La Mancha y así aislarlos y
derrotarlos por falta de refuerzos y aprovisionamientos.
El
mando alemán planeó el ataque sobre el sector considerado más débil del frente, ocupado
por una de las dos divisiones portuguesas, en la línea de
separación entre el flanco izquierdo portugués y las posiciones británicas, en
el sector de Ypres. Dos ejércitos alemanes al mando de Von Quast llevarían a cabo
la ofensiva, con 16 divisiones en tres líneas succesivas de ataque.
A las 04:15 del 9 de abril estalla un gigantesco bombardeo artillero sobre las
posiciones portuguesas y británicas. Comenzaba la
batalla de la Lys, también conocida como la 4ª batalla de Ypres.
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Pieza de artillería alemana
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La
artillería portuguesa responde pero con escasos resultados ante la absoluta superioridad germana. El incesante y terrible martilleo alemán
termina a las 08:45, avanzando entonces su infantería de norte a sur, en un
frente de 20 km, contando además con la ventaja de la niebla.
El ataque es particularmente violento contra la 2ª división portuguesa y la 40ª
división británica. El avance alemán termina por superar el flanco izquierdo portugués
y logra envolver las unidades del CEP.
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| Mapa batalla de Lys |
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El horror de la guerra para el CEP
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El
ataque artillero fue de tal dimensión que las posiciones defensivas portuguesas
quedaron totalmente destrozadas.
El pueblo de Neuve-Chapelle, en la zona central del sector, desaparece prácticamente del mapa debido a la lluvia de fuego y acero alemana. La resistencia al posterior avance fue casi inexistente, sin causar apenas bajas a los atacantes. Ya no existía la primera línea, ni portuguesa ni británica.
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| El sector portugués arrasado tras el ataque alemán |
Rotas las líneas del frente en varios puntos, apenas quedaron algunos focos de
resistencia portugueses, sin contacto entre ellos. Gran número de soldados se
rendían a los alemanes que se acercaban por la retaguardia. Mediada la jornada, los alemanes sobrepasan todas las líneas portuguesas.
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| Tumba portuguesa tras la ofensiva alemana |
Parte
de las fuerzas del CEP continaron luchando en el flanco derecho junto a la
50ª división británica, consiguiendo mitigar el avance enemigo. En ese sector
ocurrieron casos aislados de lucha heróica en las filas portuguesas, pero sin
gran incidencia en el resultado de la batalla.
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"Cristo das Trincheiras" encontrado en las ruínas de Neuve-Chapelle. En la actualidad permanece expuesto en el monasterio de Batalha (Portugal). |
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| Oficiales portugueses posando bajo el "Cristo das Trincheras" restaurado |
No puede decirse que la contribución del Cuerpo Expedicionario Portugués haya sido notable para la batalla, ya que la mayor parte del contigente, en pleno proceso de relevo ese mismo día, fue diezmado por el demoledor ataque artillero alemán.
Los
números oficiales de bajas son escalofriantes: la estimación del CEP fue de 1.341
muertos, 4.626 heridos, 1.932 desaparecidos y 7.740 prisioneros. Para Portugal una derrota sin paliativos. Después de esta batalla la politica internacional y militar lusas sufrieron un cambio radical.
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| Prisioneros del CEP hechos por los alemanes |
Tras el enfrentamiento en Flandes lo que quedaba del mermado CEP fue empleado por el mando británico en humillantes y pesadas labores de mantenimiento, como la excavación de trincheras o arreglo de caminos y carreteras. Luego se formaron tres batallones de
infantería, que desfilaron por los Campos Elíseos de París con los aliados el 14 de julio de 1918, y que siguieron combatiendo en las filas del ejército inglés hasta la firma del armisticio.
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| Lo que queda del CEP desfilando en París el 14 de julio 1918 |
Final de la Operación Georgette.
Tras
la victoria germana en la batalla de Lys, la ofensiva prosiguió hasta convertir en desesperada la
situación británica. Como medida de urgencia el gobierno de Su Majestad acepta someter a su ejército bajo mando francés, en una jefatura única que permitió una mejor coordinación de las fuerzas aliadas; inmediatamente unidades
francesas relevaron a los agotados ingleses en la primera línea. Por otra avance alemán se vió frenado por falta de medios
motorizados y de combustible, al no poder desplazar la artillería con rapidez y rentabilizar el éxito inicial de la ofensiva.
Semanas después los ataques alemanes fueron detenidos por los británicos, reforzados
por los franceses al sur y los belgas al norte. El fin de la guerra estaba cerca, con una Alemania que se veía incapaz de superar a los aliados y a la cada vez mayor implicación material y humana de Estados Unidos en el conflicto; por si fuera poco el mando y gobierno germano se enfrentaban a un enorme descontento de su población debido a los sacrificios, bajas y sufrimientos de la guerra; una revolución amenazaba con explotar en la retaguardia, siguiendo el ejemplo de la bolchevique.
Conclusión y consecuencias.
Se firma del Armisticio final del 11 de noviembre 1918, y en 1919 se inicia la Conferencia de Paz, en la que se le concede un escaso protagonismo a Portugal con un único representante (Brasil, por ejemplo, tendría 3), quedando lejos de conseguir sus objetivos de preguerra. Si obtiene algunos logros diplomáticos es gracias al apoyo británico, consiguiendo colocar un
comisionado en la Comisión
de la Sociedad
de Naciones, otro en la
Comisión de Puertos y Vías de Comunicación y otro en la Comisión de Reparaciones.
En las negociaciones de la Conferencia de Paz a
duras penas logró mantener el statu quo de las colonias, con los belgas reclamando el enclave angoleño de Cabinda para dar una salida al mar a su colonia del Congo. Nuevamente el respaldo inglés resultó clave como apoyo diplomático.
Hasta 1919 no regresaron a Portugal los miles de prisioneros del CEP retenidos en Alemania; tuvieron que ser vapores británicos que los llevaran de vuelta a casa, ante la inoperante flota comercial propia.
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Los prisioneros del CEP regresan a Portugal en 1919
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Paradójicamente, tras el derrame de sangre portuguesa en la
Gran Guerra y durante las negociaciones internacionales de paz, en el
propio país ocurrió el asesinato del presidente golpista Sidónio Páis, al tiempo que estallaba
una revolución en el sur y una rebelión monárquica en el norte.