6 jun. 2014

5 playas para el desembarco. Operación Overlord, 6 junio 1944 Día D

El desembarco de Normandía.


























5 playas para la invasión de Europa


Utah Beach

     Erwin Rommel, al mando de las defensas alemanas, no ignoraba que éste era un sector costero particularmente propicio para un asalto anfibio, al que acudía in situ en numerosas ocasiones para reforzar las defensas. Con ese fin se trufaron las dunas con una treintena de "nidos de resistencia" (Widerstandnesten). En las alturas posteriores se instalaron unas baterías de artillería pesada en las zonas de Azeville, Saint-Marcouf, Morsalines y La Pernelle. Además, para contrarrestar un ataque paracaidista, el mando alemán ordena la inundación de los valles del Douve y el Merderet, empantanando gran parte de la zona.




    En el plan táctico original los aliados no tenían previsto desembarcar en el Contentin, pero en 1943 Eisenhower y Montgomery deciden añadir a las playas ya fijadas una más, situada al oeste de la bahía de Veys, para apoderarse del puerto de Cherburgo lo antes posible. El lugar escogido se extendía en una zona dunar de unos 2 kilómetros de largo, entre Sainte Marie du Mont y Quinéville. Su nombre en clave: Utah. 


   
     El estado mayor aliado planifica el lanzamiento de 2 divisiones paracaidistas la noche antes del desembarco, para proteger el sector ante posibles contrataques hacia la playa. La 82 Airborne del general Ridgway tiene la misión de apoderarse del importante cruce de carreteras de Sainte Mère Église y de los puentes sobre el río Merderet. A su vez la 101 Airborne, bajo el mando del general Taylor, se dedicará a tomar el control de las salidas de las playas del sector Utah. Entre las cero horas y las 3:00 horas de la madrugada, cerca de un millar de aviones C-47 "Dakota" sobrevuelan el Contentin lanzando más de 13.000 paracaidistas, la vanguardia de la invasión aliada. Bajo malas condiciones climatológicas y presionados por la FLAK alemana, gran parte de los aparatos vuelan a demasiada altura y a una excesiva velocidad; la mayoría de los paracaidistas caen bastante lejos de la "drop zone" asignada, incluso a decenas de kilómetros. Muchos se pierden, se enredan en los árboles o se encharcan en los pantanos donde algunos se ahogan. Estos contratiempos impiden a varias unidades en mal estado cumplir con su misión. Por suerte los alemanes desconocen el alcance y el potencial de las fuerzas a la que se enfrentan.






 











  














     Los defensores son los primeros en abrir fuego contra los destructores americanos, a las 5:05 h. pero escuadrillas de bombarderos pulverizan las posiciones de los dos batallones alemanes en el sector. El general Collins, al frente del VII Cuerpo americano (cuatro divisiones) ordena el desembarco de la 4ª División de Infantería, a la que siguen unidades de Rangers y parte de la 90 Division de Infantería, con algunos tanques anfibios Sherman DD. Los alemanes, desconcertados y con las comunicaciones cortadas con su retaguardia, ofrecen escasa resistencia.



    Una defensa más enérgica hubiese resultado trágica para las tropas estadounidenses, ya que tuvieron que vadear 100 metros de agua hasta llegar a tierra, donde comprueban que se habían desviado casi 2 kilómetros de su objetivo, por culpa de las corrientes y las cortinas de humo; reciben la orden continuar al norte y hacia el interior hasta encontrarse con la 101 Aiborne que tenía aseguradas las posiciones de salida de la zona de desembarco. A pesar de algunas posiciones de fuego alemanas creando problemas desde las colinas, se pudo asegurar Utah al final de día, con un contenido coste humano de unas 200 bajas.






Omaha Beach

     Este sector resultó ser un duro escollo puesto que su complicada orografía convertía los puestos alemanes en idóneos para la defensa costera. Dos regimientos de infantería (914 y 916)  y un regimiento de granaderos (726) alemanes estaban repartidos en 14 "nidos de resistencia" (Widerstandnesten) unicados en lugares estratégicos, protegidos por barreras anticarro y casamatas de hormigón armados con cañones. Nidos de ametralladoras, morteros, campos de minas y alambradas completaban el sistema defensivo alemán. Evidentemente no era el lugar ideal para una operación anfibia, pero era el único posible entre el sector británico, al este, y Utah al oeste. En marzo de 1944 se había codificado con el nombre de Omaha.


      El V Cuerpo americano (3 divisiones) se enfrenta al reto, con la 1ª División de Infantería (Big Red One) en vanguardia. A las 6:30 h. se inicia el desembarco; las primeras olas de infantería reciben una lluvia de obuses o morteros, y los disparos de las ametralladoras las retienen y frenan en la propia playa. El mando americano conprueba espantado como los bombardeos aéreos y los de la marina del día anterior habían fracasado. Las defensas germanas, casi intactas, tenían a tiro la totalidad de la playa, causando una enorme mortandad entre las filas de los asaltantes.



    
     Para cúmulo de desgracias casi todos los tanques anfibios americanos se habían hundido antes de alcanzar tierra firme, privando a la infantería de un vital apoyo artillero. En la playa la situación empeoraba de hora en hora, agravada con la subida de la marea que reducía la parcela de arena operativa. El panorama era dantesco, cientos de cadáveres mecidos en el vaivén de las olas se amontonaban en la arena, innumerables heridos intentaban protegerse detrás de los escollos y de las carcasas humeantes de vehículos alcanzados por la artillería alemana. Muchas lanchas LCT que traían refuerzos se atascan en los "espárragos" (obstáculos defensivos) que los zapadores no pudieron destruir diezmados por el fuego alemán. Llegados a ese punto, la orden de reembarco pasó por la mente de Eisenhower.


    
     Tras un calvario de horas y esforzados combates los soldados americanos, poco a poco, consiguieron darle la vuelta a su terrible situación. No podían encarar las hondonadas de salida de la playa sin ser alcanzados, pero hacia el final de la mañana, a base de coraje y valentía, unidades de Gi´s consiguen escalar las laderas empinadas e infiltrarse en pequeños grupos en la meseta, flanqueando al enemigo y atacando sus posiciones por la espalda. La defensa comienza a vacilar. 


     
     Al finalizar la jornada la cabeza de puente en Omaha apenas alcanza los dos mil metros de profundidad, pero los americanos consiguen un objetivo esencial, ocupar un pedazo de terreno para desembarcar tropas y pertrechos . A pesar de un pésimo inicio la operación se culmina con éxito, eso sí, a un elevado precio de pérdidas humanas: 1.000 muertos y 2.000 heridos, el mayor sacrificio de todas las unidades participantes en la gran batalla del 6 de junio de 1944.



  


Pointe du Hoc

     En el sector Omaha, sobre un promontorio que destaca sobre el acantilado, se encuentra Pointe du Hoc, emplazamiento idóneo donde los alemanes habían edificado búnkers para artillería, desde donde tenían a tiro las dos playas donde iban a desembarcar los americanos. Los 6 cañones de 155 mm, capturados a los franceses en 1940, suponían una formidable amenaza. El mando aliado decidió no correr riesgos y neutralizarlos, asimilando que los bombardeos aéreos quizá no fuesen suficientes. 






     La peligrosa misión fue encomendada al 2º Batallón de Rangers, bajo el mando del Tte. coronel James Rudder. Tras saltar de las lanchas, las compañías D, E y F culminan el prodigio de escalar la resbaladiza pared, con cuerdas mojadas y bajo fuego enemigo. Se entabla un combate encarnizado, en medio de un terreno rocoso plagado de cráteres. Finalmente los Rangers se llevan una amarga sorpresa, verifican que los cañones no estaban en su emplazamiento habitual: los alemanes los habían movido 1000 metros hacia el interior unos días antes. Aunque aparentaban abandono, una patrulla consigue llegar hasta ellos e inutilizarlos con explosivos
    
     Poco después el 2º de Rangers sufre un contrataque por parte de refuerzos alemanes, soportando un asedio en unas posiciones precarias y de espaldas al mar, hasta el mediodía del 8 de junio cuando finalmente son rescatados por tropas que provenían de Omaha Beach; para entonces solamente 90 comandos (de 225) se encontraban en condiciones de combatir. Ochenta muertos resultó ser un precio demasiado elevado para una misión prácticamente inútil. 
















Gold Beach 

     Fue el nombre en clave adjudicado al sector costero que se extendía entre Omaha Beach (EEUU) y Juno Beach (Canadá). El desembarco lo llevaría a cabo el XXX Cuerpo de ejército Británico al este de Arromanches, donde los acantilados dan paso a una zona llana que precede a una zona más pantanosa. Para los hombres de la 50 Div. Northumbrian, vanguardia del asalto, el 6 de junio tenía sabor a revancha, ya que habían participado en la triste evacuación de Dunkerque en 1940. 


    
     Tras el preceptivo bombardeo aéreo y la barrera artillera ordenada por Montgomery, el desembarco comienza a las 7:25 h. Los alemanes de la 716 División Estática (2 regimientos de granaderos y tropas de apoyo) ofrecen una fuerte oposición y los dos extremos del sector resultan ser los más resistentes.



 

     
     Entonces acuden los carros de combate británicos de la 79ª División abriendo brechas entre las Osttruppen, soldados de la Wermacht de etnias del este incorporados a la fuerza y de escasa combatividad. Al atardecer el XXX Cuerpo ya había desembarcado 25.000 hombres en un cuadrilátero de 10 por 10 kilómetros. En la parte izquierda conectan con los canadienses de Juno y llegan a las puertas de Bayeux; sin embargo por la derecha encuentran muchos problemas para el avance, debido a la resistencia alemana en la zona limítrofe con Omaha que les impide contactar con los americanos. 

    
     En los días siguientes los británicos avanzan lentamente dirección sur, hasta verse frenados por la llegada al frente de la poderosa división alemana Panzer Lehr.


Juno Beach

     Este sector de desembarco, con numerosos pueblecitos costeros, situado entre Gold y Sword (las dos zonas inglesas) le correspondía a la 3ª División de infantería de Canadá del general Keller. Contaba además con el apoyo de la 2ª Brigada blindada y del 48º Commando de los Royal Marines. El objetivo era conectar hacia el interior con la 6ª División aerotransportada británica (lanzada el día anterior) y tomar el aeródromo de Carpiquet, al oeste de Caen, para luego avanzar hacia la capital del Calvados.


     
     A los canadienses se les plantean adversidades desde el primer momento: las malas condiciones del mar retrasan la llegada de los lanchones de desembarco. Al alcanzar las playas, sobre las 8:00 h. muchos encallan contra los obstáculos alemanes ocultos por la marea alta. En las idas y vueltas, varias LCT estallan a causa de las minas-trampa ocultas en los bajíos de la playa.


 
     

     Las defensas alemanas causan muchas baja a la infantería que pisa el arenal, debido al retraso de los tanques que debían cubrirlos. Los batallones Winnipeg Rifles y los Royal Canada Rifles son los que sufren las mayores bajas en las primeras oleadas. Pero los canadienses eran soldados intrépidos y luchadores, todos voluntarios por otra parte. Con esfuerzo y ardor guerrero logran traspasar las primeras defensas alemanas y alcanzar las zonas habitadas, entablando una lucha callejuela por callejuela, bajo el fuego de bolsas de resistencia alemanas que no se rendían y de los temidos francotiradores. En las playas se iban amontonando los vehículos pesados que no lograban salir debido al enorme atasco.


     
     Pese a las adversidades los canadienses logran avanzar. Al final del día habían desembarcado 21.000 soldados y equipo en una consolidada cabeza de puente de unos 12 km. de largo. Contactan con avanzadillas de la 6ª aerotransportada, y por el flanco derecho con los británicos de Gold Beach. Por contra por la izquierda los alemanes resisten todavía en un pasillo que los separa del sector británico de Sword Beach. 

    
      Desde el día siguiente, el 7, el avance canadiense se ve frenado ante la llegada de la temida 12ª SS División Panzer Hitlerjugend, compuesta por jóvenes y fanatizados nazis, que no temían el combate ni pensaban en la rendición. A lo largo de dos meses siguientes encarnizados combates enfrentarán a canadienses y SS por la toma de Caen.


Sword Beach

     Es el sector más al este elegido por el mando aliado, que terminaba en Ouistreham y la desembocadura del Orne, a la izquierda de Juno. El ataque frontal contra las poderosas defensas en Ouistreham no era aconsejable, y gran parte de la zona era muy rocosa, así que se decidió desembarcar en una estrecha lengua de tierra. La 3ª División británica (general Rennie) era la encargada del ataque principal, flanqueada por "boinas verdes" y el 45º Commando de los Royal Marines. A la 1ª Brigada escocesa se le encomendó flanquear y tomar Ouistreham.


   
      Las primeras brigadas de la 3ª División consiguen desembarcar y avanzar a pesar de la dura oposición germana. El objetivo era vital: tomar la ciudad de Caen, contactando para ello con la 6ª División aerotransportada británica. Pero la playa resultó ser demasiada estrecha para el desembarco de equipo pesado que se ralentizó, además de los focos de resistencia en las villas costeras que también frenaban el avance.


     

      Para colmo, alrededor de Caen se encontraba la única formación alemana mecanizada presente en el día D: la poderosa 21ª División Panzer. En formación entre los ríos Orne y Dives, debía enfrentarse a los aliados que invadiesen la zona. Los alemanes esperaron a las 16:30 h. para contratacar, demasiado tarde.






 

      
      Fueron rechazados, y unicamente el batallón de granaderos Panzer consiguió infiltrarse entre la 3ª división canadiense y la 3ª división inglesa. Finalmente se retiraron bajo la amenaza de verse cercados por los refuerzos de la 6º Aerotransportada provenientes del interior. Aún así, la 21ª Panzer provocó semanas de furiosos combates frente a Caen, clavando a los británicos en la playa de Sword y retrasando el avance aliado. 


Final del Día. Conclusión.

     A pesar de la fuerte resistencia alemana en algunos sectores como Omaha y Sword, los aliados consiguen al final del día 6 desembarcar unos 150.000 hombres, vehículos y pertrechos, asegurando una cabeza de puente suficientemente amplia a lo largo de toda la costa para seguir desembarcando más divisiones y su avituallamiento; las bajas ascendieron a 9.000, menos de las que se calculaban. La enorme superioridad numérica era una ventaja táctica en sí. El publicitado inexpugnable Muro del Atlántico alemán se había resquebrajado a las primeras de cambio. Bien es cierto que la calidad de las tropas defensivas alemanas era de segunda categoría. Hitler disponía de 3 Divisiones Panzer en reserva próximas a la zona, además de la 21ª, pero le prohibía al mariscal von Rundsted ponerlas en movimiento. Había caído en el señuelo preparado por los servicios secretos aliados, y todavía al final del día D sostenía que el verdadero ataque aliado se iba a producir más al norte, en el Pas de Calais. De haber permitido que las Divisiones Panzer atacaran directamente las cabezas de playa, el desembarco aliado se hubiese visto seriamente comprometido y las bajas serían mucho más elevedas.

    Otra gran ventaja táctica de los aliados era el total control del mar y el predominio del cielo normando. La RAF y la US Air Force bombardearon posiciones y columnas alemanas sin descanso, mientras el clima se lo permitió. El mismísimo mariscal Erwin Rommel sería herido de gravedad por el ataque de un Spitfire británico el 17 de julio y evacuado a Berlín. La Luftwaffe brilló por su ausencia, con la simbólica aparición de algunos cazas Me109 que apenas hicieron mella en las fuerzas aliadas. Incluso si las anteriormente citadas Divisiones Panzer hubiesen llegado a las playas, los cazabombarderos aliados les hubiesen producido un enorme daño (como se comprobaría semanas después). La fanfarronería de Göering volvía a perjudicar gravemente a las fuerzas armadas alemanas.

    Algunas fuentes e historiadores militares indican que si Hitler hubiese ordenado bombardear las cabezas de playa con bombas volantes V1 y V2 el plan aliado se vendría abajo o se alargaría en el tiempo, lo que permitiría la llegada de refuerzos de la Wermacht desde otros frentes. Pero la obsesión del Führer con aterrorizar Londres y demás ciudades inglesas no le dejaba ver con claridad el daño militar que podrían haber hecho sus "armas secretas".

    El desembarco fue un éxito estratégico para los aliados, minuciosamente preparado durante meses por Eisenhower y su cuartel general, con el total apoyo de Roosevelt y Churchill y la filosofía de "Alemania primero", concediendo así el ansiado respiro aStalin con la apertura de un Frente Occidental. Para Alemania ya solo era cuestión de tiempo; sus ejércitos aún eran temibles, pero los reemplazos ya no eran de calidad, faltaban veteranos, los bombardeos aliados sobre Alemania mermaban la fabricación de armamento y la reserva de materias primas se agotaba. Demasiados contratiempos para combatir en dos frentes a la vez: en 9 meses la guerra en Europa tocaría a su fin.



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